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Si insiste en quere adelgazar, el consejo que le doy es que coma tanto como quiera,
pero no se lo trague.(Harry Secombe)

La felicidad radica, ante todo, en la salud.
(George William Curtis (1824-1892)

y2a -Tratamiento para la dependencia a opiáceos

Tratamiento para la dependencia a opiáceos

Aunque el tratamiento para la dependencia se basa en la administración de metadona, algunos estudios señalan la diacetilmorfina como alternativa

La dependencia a opiáceos o drogadicción es una enfermedad reconocida y quienes la padecen reclaman los mismos derechos que los afectados por cualquier otra patología. También solicitan que se diversifiquen los tratamientos de mantenimiento, puesto que ya hay más sustancias que se pueden administrar además de la metadona, y que se normalicen los circuitos donde los reciben.

  • Autor: Por CLARA BASSI
  • Fecha de publicación: 9 de marzo de 2008

Enfermedad crónica

El diagnóstico de la dependencia a los opiáceos está reconocido como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), según José Carbonell, presidente de la Asociación de Pacientes Dependientes a Opiáceos (APDO), que ha celebrado su II Encuentro Catalán de Pacientes en Tratamiento con Metadona. La APDO es la primera asociación de este tipo constituida en España y sólo en Cataluña representa a más de 9.000 personas en esta situación. Son, por lo tanto, pacientes con una enfermedad diagnosticada que precisan un tratamiento médico, ya que no todos consiguen vivir sin las sustancias tóxicas de las que dependen.

La drogadicción es una enfermedad crónica y cabe la posibilidad de tratarla mediante los llamados programas de mantenimiento con metadona o los programas de Reducción de Daños. El programa con metadona consiste en administrar esta sustancia, que es un derivado del opio, siempre bajo prescripción y supervisión médica. «Somos enfermos diagnosticados como en el caso de pacientes oncológicos, a quienes se les administra morfina, que también es una droga y más potente que la metadona», afirma Carbonell.

Sustitutos de la heroína

Existen estudios internacionales que demuestran que los programas de reducción de daños con heroína son más eficaces

En los últimos años han aparecido otras sustancias, como la brupenorfina, parecida a la metadona, que también se pueden administrar dentro de los programas de mantenimiento para pacientes dependientes de la heroína. Según el Plan Nacional sobre Drogas, que depende del Ministerio de Sanidad y Consumo, actualmente hay dos centros en Madrid que aplican este tratamiento. Asimismo, en Cataluña y Andalucía se han impulsado ensayos piloto con diacetilmorfina (heroína).

En Andalucía, se ha aplicado diacetilmorfina intravenosa para comprobar su eficacia respecto a la metadona oral, dentro de un ensayo clínico aleatorizado en el Hospital Virgen de las Nieves, de Granada. En Cataluña, los dos ensayos piloto, impulsados en el Hospital Universitario de la Vall d'Hebrón, el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y el Hospital Mutua de Terrassa, han aplicado heroína y morfina, ambas vía oral, comparadas a la metadona, en pacientes que han fracasado en tratamientos previos con esta última sustancia.

Pero, al margen de estas experiencias piloto, en el conjunto de la geografía española, la sustancia administrada mayoritariamente es la metadona aun cuando, según informa Carbonell, hay estudios internacionales que demuestran que los programas de reducción de daños con heroína son más eficaces. De la misma manera, otros países han desarrollado programas de mantenimiento con bruprenorfina con muy buenos resultados. De ahí que la asociación que preside Carbonell defienda «la diversificación de los tratamientos», para lo que ya están colaborando con el Departamento de Salud catalán y la Escuela Andaluza de Drogodependencias, entre otras.

Y no sólo eso. También defienden su normalización. En su página web argumenta que una de sus principales carencias que se deben mejorar es «la consideración marginal que se ha dado a estos tratamientos», que se dispensan «habitualmente en centros y con normativas diferenciadas del circuito normalizado de atención sanitaria pública». Su objetivo principal es conseguir que los pacientes con un diagnóstico de dependencia a los opiáceos tengan los mismos derechos que los pacientes con otras enfermedades.

Sistematizar el tratamiento

La lista de problemas y necesidades de estos pacientes es amplia: más investigación en tratamientos para la dependencia a los opiáceos, aumento de los recursos materiales y humanos y mejora de instalaciones y de los servicios sanitarios, entre otros. Desde la Asociación de Pacientes Dependientes a Opiáceos son de la opinión de que los profesionales que se dedican a la atención del drogodependiente no están lo bastante bien retribuidos ni motivados, informa Carbonell. Otra reclamación de los afectados es la mejora en la accesibilidad a ciertos materiales, como las jeringuillas.

En opinión de los pacientes, deberían instalarse máquinas dispensadoras de este material fungible, del mismo modo que se colocan máquinas dispensadoras de preservativos en lugares estratégicos. No obstante, las farmacias de distintas comunidades autónomas colaboran en programas de intercambio de jeringuillas. Y también las hay que dispensan metadona.

Los pacientes reclaman criterios unificados y basados en la evidencia científica para la totalidad del ámbito español

Carbonell explica que «por cuestión de imagen, seguridad y una carga de trabajo que no está bien pagada» son pocas las farmacias que se inscriben en el programa de dispensación de metadona. Según el presidente de la APDO, el mejor modo de normalizar estos tratamientos de metadona sería que el médico de cabecera pudiera ofrecerlo en un centro de atención primaria (CAP). De esta manera, el paciente no acudiría a una segunda red asistencial -como ocurre en Cataluña con los CAS- con el estigma que esto supone.

A muchas personas les condiciona el hecho de que su allegado acuda a un centro específico a recibir tratamiento, mientras que si los pacientes pudieran asistir a un CAP como cualquier persona con una patología crónica, la situación estaría más normalizada. «Tenemos que pensar que es un diagnóstico para toda la vida y en otras comunidades se está dispensando metadona desde la sanidad normalizada», ha declarado Carbonell.

En España, la situación varía notablemente entre comunidades. Mientras que en Andalucía la metadona se dispensa en ambulatorios, en Cataluña los horarios de los Centros de Atención y Seguimiento (CAS) están restringidos a tres horas los días laborables, sin tener en cuenta fines de semana y servicios de urgencias. También la presentación de metadona es distinta según el territorio: hay comunidades donde se dispone en píldoras o líquida. Por estos motivos, los pacientes reclaman criterios unificados y basados en la evidencia científica, para la totalidad del ámbito español.

SALAS DE VENOPUNCIÓN

Las salas de inyección segura, más conocidas como narcosalas, han levantado más de una protesta en las zonas aledañas donde se han habilitado, como ha ocurrido en el caso del Hospital Universitario del Valle de Hebrón, en Barcelona. Actualmente, en Cataluña, el País Vasco y Madrid disponen de estas salas. Su apertura, una de las medidas que el Plan Nacional de Drogas, incluye el paquete de Programas de Reducción de Daños dirigidos a drogodependientes que no están abstinentes y siguen consumiendo drogas.

El objetivo, como indica su nombre (reducción de daños), es reducir los riesgos de la drogadicción, como prevenir el contagio del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus de la hepatitis C (VHC) o las sobredosis. Para evitar estos riesgos, en las salas de venopunción se garantiza que los pacientes puedan consumir su dosis de drogas con garantías sanitarias y en condiciones higiénicas. La postura de la Asociación de Pacientes Dependientes a Opiáceos (APDO) respecto a estas salas es que no sólo debería ampliarse esta oferta de salas de consumo higiénico, sino que también deberían estar preparadas para varios tipos de consumo.