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Si insiste en quere adelgazar, el consejo que le doy es que coma tanto como quiera,
pero no se lo trague.(Harry Secombe)

La felicidad radica, ante todo, en la salud.
(George William Curtis (1824-1892)

Mirabel, el tesoro dorado del campo gallego




Cerca de la frontera de agua con la que el Miño separa España de Portugal se encuentra O Rosal, el último municipio antes de llegar a A Guarda. Tierra de buenos vinos, de lampreas y de angulas, este concello -y toda la comarca del Baixo Miño en general- es conocido como el jardín de la costa gallega. Además de una cuarta parte de la producción nacional de kiwis, es hogar desde hace décadas del mirabel, una dorada fruta que llegó desde la Selva Negra alemana.
Primo de cualquier variedad de ciruela que encontramos en los puntos de venta (ambos son, además, familiares del rosal), el mirabel (Prunus x domestica var. syriaca) es una exquisitez gastronómica difícil de encontrar fuera del ámbito geográfico gallego y más allá de los 15 escasos días que dura su comercialización como producto fresco. El verano es su gran momento: a comienzos de julio se procede a su recolección, llegando a los puntos de venta inmediatamente... y acabándose casi tan rápido como aparece.

Cosecha pequeña


Con los frutos en su sazón, este pasado jueves comenzó a primera hora de la mañana la cosecha del mirabel en O Rosal. Salvador Martínez Valladares es administrador de Froitas do Rosal, una cooperativa que se formó en 2004 y de la que forman parte más de 30 vecinos. En sus 20 hectáreas se produce el único mirabel gallego que posee la etiqueta de garantía de producción ecológica, además de contar con algunos cerezos “en experimentación”.

De todos modos este año tienen prevista una expectativa mínima de producción: “El tiempo complicó muchísimo la producción y no ha cuajado bien la fruta”. Aun asi, Martínez Valladares asegura que “al haber menos frutos, serán de muy buena calidad”.

La distribución del mirabel de O Rosal será bastante limitada este año. Eroski, cadena que venderá la fruta en sus establecimientos de Galicia, espera recibir unos 2.000 kilos de mirabel a partir de este lunes, en contraste con los 6.250 kilos que se vendieron el año pasado. Cada dos días llegarán 1.000 nuevas tarrinas a la plataforma de distribución de la cadena de supermercados hasta que se agoten las existencias.

En Francia y Alemania


Aunque en España se trata de un gran desconocido, el mirabel goza de una amplísima popularidad en Alemania y Francia, sobre todo en las regiones fronterizas entre los dos países como Lorena o el Palatinado. En las ciudades de Metz, Bayon y Nancy se celebran cada verano las Fêtes de la mirabelle. En todas estas zonas la mayoría de la producción del mirabel se destina a la transformación alimentaria: a un lado y otro de la frontera franco-germana se suceden elaboraciones como mermeladas, tartas o aguardientes con esta fruta como principal materia prima.

Debido a la acusada estacionalidad de la fruta y a su delicadeza, la producción y comercialización del mirabel en España ha estado limitada a las conservas hasta hace muy poco tiempo. Sólo en los últimos años alguna cooperativa como Froitas do Rosal se ha aventurado con su producción para su consumo final, aunque con unas cantidades aún limitadas.

Orense también produce

Pero el mirabel gallego no sólo crece junto al mar. Desde hace cuatro años la orensana Hortoflor viene cultivando el fruto en altura y actualmente cuenta con unos 700 árboles distribuidos entre las fincas de los cooperativistas. “Este año ha habido poca floración en las zonas bajas por culpa del tiempo, pero en zonas de media altura hemos conseguido producir algo más”. Sus expectativas pasan por igualar la cosecha de 2009.

La producción orensana va destinada “en un 99%” al procesado en conserva. De este aspecto se encarga la empresa Marron Glacé de José Posada, famosa por sus dulces elaboraciones con castañas. “Producimos unos 4.000 o 5.000 tarros”, explica este veterano empresario que los vende a un precio aproximado de cuatro euros. “El mirabel del Ribeiro tiene las características organolépticas perfectas”, asegura. Es de esperar que que el mirabel llegue a más hogares en poco tiempo: “Es cuestión de producción, que aún es pequeña, y de fama”. Por ahora, y mientras la cosecha sea tan reducida, no desaproveche la ocasión: si está en Galicia estos días, búsquelo y seguro que no le defraudará.
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Mantener la salud con poco dinero



En época de crisis se recuperan remedios tradicionales para prevenir enfermedades que, además de efectivos, resultan económicos

Son tiempos difíciles y la crisis afecta a todos los sectores, incluido el sanitario. Por este motivo, puede resultar interesante aprovechar conocimientos del pasado: utilizar remedios sencillos, económicos y efectivos. Una posibilidad es usar viejos fármacos, de efectividad conocida, para el tratamiento de enfermedades distintas para las que se recetaron. Otro método sencillo y muy eficaz es mantener una vida saludable en todos los hábitos posibles: hacer ejercicio, comer sano, no beber alcohol ni fumar e, incluso, ser más estrictos en aspectos concretos de la higiene corporal, como el cepillado de los dientes.
  • Por TERESA ROMANILLOS
  • 2 de julio de 201

Cepillarse los dientes beneficia al corazón


- Imagen: Cody Long -
Varios trabajos realizados hace tiempo ya relacionaban la inflamación del organismo con la obstrucción de las arterias y, en consecuencia, con enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, ahora, un estudio llevado a cabo por investigadores del University College London, publicado en el "British Medical Journal", es el primero que demuestra que lahigiene bucal está directamente relacionada con el riesgo de padecer enfermedades del corazón. El equipo de Richard Watt analizó los resultados de una encuesta de salud realizada en Escocia.
En ella participaron 11.000 adultos a quienes se les requerió información relacionada con el estilo de vida, el nivel de actividad física y algunos factores de riesgo como el consumo de tabaco. Además, también se les preguntó sobre la frecuencia con que se lavaban los dientes (dos veces, una vez o menos de una vez al día) y cada cuánto tiempo acudían al dentista (cada seis meses, cada año, cada dos años, en alguna ocasión o nunca). Por otro lado, los investigadores estudiaron el historial médico de los encuestados, junto con la historia familiar de enfermedades cardiovasculares y los valores de la presión arterial.
Analizaron muestras de sangre cedidas por encuestados voluntarios y, en los análisis, se cuantificó la concentración de la proteína C-reactiva y fibrinógeno, dos marcadores utilizados para medir el grado de inflamación del organismo y el índice de coagulación. Además, los autores ajustaron los resultados de la encuesta según edad, sexo, grado de obesidad o de tabaquismo, clase social y los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, y compararon el grado de inflamación con los hábitos de higiene bucal.
Una higiene bucal pobre está relacionada con un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares
Los resultados mostraron que el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular aumentaba en un 70% en las personas que se cepillaban menos de dos veces por día los dientes. Sin embargo, el índice de riesgo global resultó ser bajo, ya que un 71% de los encuestados se cepillaba los dientes dos veces al día y un 62% acudía al dentista cada seis meses. Por este motivo, se concluye que una higiene bucal pobre está relacionada con un mayor riesgo de padecer un grado de inflamación del organismo más elevado y, a su vez, un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, pero queda por determinar cuál es el factor que relaciona estas variables.

Viejos fármacos para la angina de pecho

El alopurinol, un medicamento comercializado desde los años setenta para el tratamiento de la gota, podría ser una alternativa económica para combatir la angina de pecho crónica. Así lo sugiere una investigación llevada a cabo en la Universidad de Dundeem (Reino Unido), publicada en la revista "The Lancet". Para el trabajo, se sometió a 65 pacientes de angina de pecho crónica a un tratamiento durante seis semanas con 600mg al día de alopurinol o placebo. Se constató que los pacientes tratados con el fármaco tenían una mayor capacidad de ejercicio en la prueba de esfuerzo, con un intervalo de tiempo mayor hasta que sentían dolor torácico.
También los registros de electrocardiografía mostraron que sus corazones eran más capaces de funcionar de forma correcta durante más tiempo antes de dar señales de falta de oxígeno. El mecanismo por el que el alopurinol resulta beneficioso todavía no está claro. Al parecer, actúa sobre una enzima -conocida como xantina oxidasa-, a través de la cual se consigue que el miocardio (músculo cardiaco) soporte mejor la falta de oxígeno. Ésta es una nueva vía de actuación que se centra en la propia célula miocárdica, ya que la mayoría de los medicamentos disponibles actúan sobre los vasos del corazón o sobre la frecuencia cardiaca.
A pesar de que el mecanismo de actuación aún no se conoce bien, la confianza que da su seguridad a largo plazo (es un fármaco utilizado desde hace muchos años) y su bajo coste económico lo convierten en un interesante candidato para nuevos estudios más detallados. Además de seguro, es un medicamento con escasos efectos secundarios, lo que también le otorga un valor añadido. La mayor parte de los fármacos que se usan para tratar la angina de pecho, como nitratos y bloqueadores beta, provocan efectos secundarios no deseados, como fatiga, dolor de cabeza, hipotensión o impotencia.
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Elegir colchón: Más comodidad, mayor descanso, mejor salud


Los materiales, el tamaño y el precio determinan una decisión muy personal en la que deben primar los criterios que garanticen un buen reposo




La adquisición de un colchón equivale a la compra de descanso, comodidad y, en definitiva, salud. Estos son los criterios que deben primar cuando, cada 12 años aproximadamente, sustituimos la vieja superficie que, harta de soportar nuestro peso, en muchos casos multiplicado por dos, siete días a la semana durante 7-8 horas de media (los médicos recomiendan dormir un mínimo de 52 horas semanales) se acoge ahora a su derecho de descanso indefinido. Las consecuencias de dormir en un colchón deformado, poco firme o que cruja afectan de manera directa a la salud: falta de concentración, ansiedad, fatiga, déficit en la memoria y dolor muscular. No nos referimos ahora a la cantidad de horas que pasamos durmiendo -un tercio de nuestra vida- sino a la calidad del sueño, más allá de que el lecho individual, infantil o conyugal, aparente mantenerse en buenas condiciones. Si cada mañana permanece la sensación de incomodidad y de que apenas se ha descansado, ha llegado la hora de sustituir el viejo colchón.

Por término medio, el ciclo de vida de un colchón alcanza su fin pasados los 12 años, 15 si el colchón se utiliza para habitaciones de invitados o segundas residencias. El cambio se adelantará si aparece una deformación que hace que el usuario se desplace lenta e involuntariamente hacia al centro del colchón a lo largo de la noche; si amanece con dolores de espalda o cuello; o si cualquier movimiento suave de la pareja llega a interrumpir el sueño del compañero. En muchas ocasiones, su apariencia exterior advierte de que el recambio por otro nuevo se acerca; sonido de muelles, rotura de costuras y relleno desigual son síntomas claros de que su ciclo de vida ha llegado ya a su fin.

Una elección personal


Además del precio, las preferencias personales determinan la compra de un colchón. No hay un colchón que se pueda calificar como el adecuado para todos, cada uno debe buscar aquél que mejor se adapte a sus necesidades y gustos particulares. Agrados y preferencias aparte, lo cierto es que tal y como se recoge en la Escuela de Dolor de Espalda, elaborada por CONSUMER EROSKI, hay ciertos criterios universales que el consumidor debe tener en cuenta. Su longitud debe ser entre 10 y 20 centímetros mayor que la de la persona lo vaya a utilizar, con un grosor de 15 centímetros como mínimo y una anchura de 90 centímetros para camas individuales y de 150 centímetros para las de pareja. En cuanto a la superficie, un colchón demasiado duro es tan perjudicial como uno blando e inconsistente. Debe ser firme y prestar apoyo a toda la columna cuando se está acostado boca arriba, de manera que se distribuya de la forma adecuada la presión del cuerpo, lo que favorece la circulación en las horas de sueño.

Muelles


Las dos grandes familias que clasifican a los colchones son la de muelles y la de espuma. La primera era, hasta hace bien poco, la opción de descanso elegida por la gran mayoría: los colchones de muelles permiten una buena transpiración durante las horas de sueño, una característica fundamental para garantizar un buen descanso y mantener la temperatura ideal del cuerpo. El problema es que los muelles ceden con el tiempo y tienden a hundirse en el centro, lo que genera una postura incorrecta del cuerpo. Además, si bien con ellos la ventilación está asegurada, pueden llegar a ser fríos porque conservan muy poco el calor.
En función de cómo estén alineados los muelles en su interior, los colchones de esta categoría se clasifican en tres tipos:
  • Muelles independientes. Constituidos por un núcleo de muelles metálicos independientes cuya firmeza aumenta al presionarlos.
  • Muelles continuos. Formados por una red de hilo metálico que ofrece una mayor estabilidad.
  • Muelles embolsados. Cuyo núcleo está compuesto por muelles independientes de forma cilíndrica que se muestran en el interior de una bolsas de material textil.

Consejos para alargar su uso

  • Es aconsejable rotar el colchón cada tres meses y girarlo de arriba hacia abajo y de la cabeza a los pies. Igual de importante es protegerlo con una funda compuesta por materiales naturales, ya que contribuirá a mantener la buena transpiración del modelo elegido. Como norma diaria a seguir habrá que ventilar tanto la estancia como la cama en sí: un ambiente húmedo y condensado puede favorecer la aparición de hongos en el colchón.
  • Si se desea realizar una limpieza en profundidad para eliminar el polvo y los ácaros, se debe emplear un cepillo de púas semiduras y huir del aspirador (su uso perjudica la calidad del colchón).
  • La mejor arma contra los malos olores es el uso del bicarbonato, infalible desodorante natural. Bastará con humedecer levemente la pieza y espolvorearla con este compuesto. Una vez seco, se retiran los restos con un cepillo.



Gomaespuma, látex o viscoelástico


Dentro de la segunda familia se hallan los colchones de espuma de poliuretano, los de látex y los de material viscoelástico. Los primeros, también conocidos como colchones de gomaespuma, están formados por una sola pieza de material sintético cubierta por una funda. Son muy económicos y se comercializan de diferentes densidades; alta y baja. Los colchones de espuma de baja densidad pierden la firmeza con el uso y se hunden demasiado y tampoco regulan bien la temperatura.
El núcleo de estos colchones está formado por un bloque continuo de goma látex que incluye un conjunto de perforaciones para facilitar la aireación y crear zonas de resistencia. A diferencia de otros países europeos donde se ha establecido que al menos el 85% del látex debe proceder del árbol del caucho y sólo un 15% puede ser sintético, obtenido a partir de petróleo, en nuestro país todavía no se ha acordado una denominación natural para este componente. Por esta razón, es recomendable que antes de comprar un colchón de látex, el consumidor se preocupe por saber en qué proporción se hallará esta goma en su nuevo elemento de descanso.
Sus cualidades ergonómicas son muy similares a las de un colchón de muelles, con la desventaja de que eliminan peor el sudor. Eso sí, su enorme elasticidad hace que se amolden a la perfección al cuerpo y a las articulaciones. La principal ventaja es que en la goma látex no anidan los ácaros, por lo que es una fórmula recomendada por los especialistas para crear un entorno de descanso antibacteriano e hipoalergénico. Además, la durabilidad de un colchón de látex es mayor. Sin embargo, es, como mínimo, un 25% más caro que los modelos de muelles (de 700 euros a 1.200 euros en un modelo de 135x190 cm) aunque la calidad de sueño que ofrecen ambos colchones es muy similar.
Por último, el poliuretano viscoelástico es otro tipo de colchón cuyo núcleo está formado por una espuma semejante a un gel que cambia de forma combinando la presión y la temperatura del cuerpo. La deformación del colchón tarda unos segundos en desaparecer siempre que el usuario cambie de postura, de ahí que se suela conocer como el colchón con memoria corporal térmica. Esta misma característica lo sitúa como un elemento apropiado de descanso para aquellas personas que, por problemas de salud, deben pasar mucho tiempo en la cama. En este punto radica su principal desventaja, ya que el resto de personas pueden sentir cierta sensación de agobio al descansar en ellos ante la dificultad para cambiar de posición. Otro aspecto negativo es su precio, más caro que el resto (entre 840 euros y 1.385 euros por un modelo de 135x190 cm).


Cada colchón con su somier correspondiente


De poco sirve renovar el viejo colchón si se vuelve a colocar sobre una base que no es la más apropiada. Está demostrado que estrenar un colchón sobre un viejo somier repercute no sólo en la propia vida útil del colchón sino en la futura calidad del descanso de una persona. Por ello, los fabricantes insisten en que ambas partes se conciban como una sola unidad en el momento de compra, ya que un buen somier garantiza una columna vertebral sana y favorece su correcta posición. Tres son los tipos de somieres que se ajustan en gran medida a cada familia de colchones:
  • La base de láminas. Formada por listones de madera, es la base comodín de todos los colchones por su facilidad para combinarse con cualquier material.
  • Somier articulado. Tanto la parte superior de la base como la inferior se pueden elevar. Debe ir combinado con colchones de muelles embolsados, de látex y viscoelástica.
  • Base canapé. Impide la correcta ventilación del colchón pero crea nuevos rincones donde guardar enseres. Ahora bien, este modelo exige la utilización de un colchón no muy pesado.

Palabras clave en la compra de un colchón

  • Precio: Los colchones de muelles y los de espuma de poliuretano son más baratos que los de látex y viscoelástica (esta última resulta la opción más cara).
  • Firmeza: El colchón debe ser firme para que las curvas de la espalda reciban apoyo y la columna se mantenga recta. Se debe elegir en función del peso corporal: cuanto más elevado sea su peso, más firmeza necesitará para obtener un buen apoyo.
  • Elasticidad: La base debe ceder sin excesos bajo las partes con más peso del cuerpo -hombros y pelvis-, ofreciendo a su vez un soporte firme para las zonas menos pesadas.
  • Acabados: No debe tener defectos como costuras interrumpidas, hilos sueltos ni manchas.
  • Recambio: Por norma general, la vida útil de un colchón ronda los 12 años.
  • Transpiración: El látex y la espuma se ventilan peor que los colchones de muelles, aunque mantienen mejor el calor.
  • Alergia: El látex crea un entorno hipoalergénico. Eso sí, hay personas que son alérgicas a este material, por lo que deberán desechar la idea de usarlo.
  • Larga estancia: El colchón viscoelástico es el más apropiado para las personas que por motivos de salud deben permanecen largas temporadas en la cama.
  • Somier: El colchón debe renovarse de manera conjunta con el somier porque colocar la nueva superficie sobre un somier viejo acorta la vida útil del nuevo colchón.
  • Momento de comprar: Jamás se debe comprar un colchón por catálogo, sin probarlo. Tampoco se debe emprender esta tarea a la vuelta del trabajo o en momentos en los que se encuentra cansado porque cualquiera podría parecer el adecuado.

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    La siesta, un sueño que acaba a los 30 minutos



    Aumenta el rendimiento laboral, despeja la mente y libera estrés, siempre que su duración no se prolongue más de media hora


    Sobremesa, sofá y sopor. La combinación de estos tres elementos convierte la siesta en una consecuencia más que inevitable, irresistible. Bautizada por Camilo José Cela como yoga ibérico o elevada a la condición de tesoro nacional, la cabezadita vespertina levanta pasiones en nuestro país. También lo hace en otros poco o menos acostumbrados, al menos hasta ahora, a este parón en el ajetreo diario. Un estudio elaborado por la Universidad de Regensburg en 2004 mostraba, para sorpresa de sus promotores, que la proporción de alemanes (25%) que recurrían a la siesta era muy superior a la de los españoles (9%). Lo cierto es que el ritmo de vida imperante no colabora precisamente en su promoción. Y es una lástima, porque la comunidad científica ha certificado que, lejos de reducir la productividad, aumenta el rendimiento laboral y beneficia el bienestar de quien la disfruta.
    Eso sí, sus ventajas están condicionadas a la dosis: para que el descanso sea saludable y efectivo, los expertos en salud de CONSUMER EROSKI recomiendan que el tiempo dedicado a dormir durante la siesta no exceda los 30 minutos. Sobrepasar ese límite puede desencadenar el efecto contrario al deseado, e incluso ocasionar consecuencias poco saludables para el organismo. Dormir la siesta en la cantidad, calidad y forma adecuada contribuye a aumentar el rendimiento laboral, descargar la ansiedad y desbloquear la mente. En los más pequeños es un hábito aún más valioso: favorece la capacidad de aprendizaje y reduce la hiperactividad y ansiedad de los niños.

    Placer y salud


    El origen de la siesta es antiguo, se remonta a la civilización romana que se refería como "hora sexta" al periodo de tiempo comprendido entre las 12.00 horas y las 15.00 horas. Con los años, la expresión derivó en la actual palabra siesta y en el verbo sestear. Su procedencia puede resultar desconocida para algunos, pero no sucede lo mismo con los beneficios más evidentes que se experimentan tras disfrutar de un pequeño sueño vespertino. La siesta es reparadora porque proporciona una sensación de bienestar y despeja la mente.
    El descanso a media tarde previene el envejecimiento celular
    Es un hábito recomendable también por sus efectos positivos en la salud psíquica de las personas. Los expertos coinciden en que una cabezadita en el ecuador del día libera el estrés y el nerviosismo acumulado durante la jornada, recarga el organismo y aumenta la creatividad, así como el nivel de alerta, necesario para prevenir posibles accidentes al volante o laborales.
    Pero no sólo ayuda por "dentro", también lo hace por fuera. El descanso a media tarde previene el envejecimiento celular porque su efecto reparador es capaz de combatir los radicales libres -moléculas responsables, entre otros efectos, del envejecimiento celular-. La siesta es a la vez una aliada para mantener la piel sana y luminosa, además de acelerar el proceso de regeneración de las células y mantenerla fresca y tersa.

    Los beneficios de una buena siesta no aumentan cuanto más tiempo se duerma. Todo lo contrario. Su duración adecuada se encuentra entre los 20 y los 30 minutos, aunque en ocasiones con 10 minutos es suficiente. Cuando la siesta se ajusta a ese periodo, las personas se adentran en los primeros peldaños del sueño y no se interfiere en la vigilia. Si se sobrepasa esta media hora, es más difícil despertar y cuando se consigue es frecuente hacerlo con mal humor, y con la sensación de no haber descansado lo suficiente.

    La popular "modorra" y el mal genio tras la siesta se origina cuando el descanso se prolonga en exceso. El motivo es que se profundiza demasiado en el sueño y se entra en la etapa de movimiento rápido de los ojos, conocida como sueño REM (siglas que corresponden a las palabras inglesas Rapid Eyes Movement -movimiento rápido de ojos- ), y ya no resulta tan fácil despertar. A medida que el sueño avanza, se produce un bloqueo en la recepción de la información sensorial que facilita el descanso. Esa es la razón de que un despertar durante el sueño profundo, sobre todo si ya se ha entrado en la fase REM, provoque gran desorientación, desazón y hasta confusión.

     Por todo ello, lo más apropiado es intentar echar una siesta cada día que no dure más de treinta minutos.

    Los expertos recuerdan que el reposo a media tarde es recomendable para todas las personas, especialmente para los niños. No obstante, es cierto que su práctica se desaconseja para quienes padecen insomnio grave o tienen problemas con los ciclos sueño-vigilia, como ocurre con quienes trabajan en turnos nocturnos, o cambian con frecuencia su horario laboral.

    Imprescindible para los niños

    Menospreciar los beneficios de echarse la siesta durante la infancia es un error. Es una rutina fundamental e imprescindible, sobre todo en los cinco primeros años de vida del niño.
     En este periodo, los más pequeños adquieren nuevos conocimientos de forma continua y esta pausa ayuda al cerebro a retener la información de manera correcta. Además de estos beneficios neurocognitivos, las siestas proporcionan el tiempo de descanso necesario para reponer fuerzas y evita que algunos pequeños estén al término de la tarde irritados o tengan dificultades para dormir por la noche. Tanto es así que investigaciones en este campo han confirmado que respetar el descanso a media tarde en la infancia reduce el riego de que los niños sufran hiperactividad y ansiedad. La siesta es también un buen antídoto frente a episodios de sonambulismo o los frecuentes terrores nocturnos.

    Al igual que sucede con adultos y ancianos, las horas de sueño necesarias se acortan progresivamente cuando los pequeños crecen. Un recién nacido puede dormir de 16 a 20 horas, que se reducen entre 10 y 13 (incluida la siesta) en la etapa que comprende del año a los tres años. Cuando las horas necesarias no se cubren, los más pequeños pueden mostrar signos evidentes de fatiga e, incluso, problemas más sutiles que afectan al comportamiento y al rendimiento escolar. Al contrario de lo que se pueda pensar, saltarse la siesta no asegura que por la noche el niño duerma más y mejor. La fatiga extrema puede ser contraproducente y sobreexcitar tanto a los niños que la conciliación del sueño nocturno sea una tarea aún más difícil.

    En ocasiones, de manera particular cuando los niños ya alcanzan cierta edad, es frecuente que los más pequeños se resistan a descansar después de la comida. Para que duerma la siesta, es aconsejable seguir una rutina: cuando se detecten señales de sueño, como estar inquieto, frotarse los ojos o bostezar de forma continua, hay que llevarles a la cama para que sean conscientes del acto de ir a dormir y concilien el sueño por ellos mismos. Generar un ambiente agradable con música suave, leerles un cuento o escuchar una canción puede resultar de gran ayuda.

    Errores que quitan el sueño

    Alteraciones digestivas, acidez, digestiones pesadas, trastornos en el sueño, cefaleas, "malos humos"...Estos son algunos de los efectos secundarios que una mala siesta puede provocar. Para no sufrirlos y disfrutar plenamente de un descanso a media tarde, conviene considerar los siguientes detalles:
    • Reposo tras la comida: siempre que sea posible, antes de comenzar con la siesta es aconsejable esperar un mínimo de una hora después de comer. Recostarse inmediatamente después del último bocado es un hábito poco recomendable, ya que puede provocar alteraciones digestivas. Tampoco es aconsejable dormir después de las 18:30h porque se altera el horario normal de sueño.
    • Nada de acostarse: cuando se duerme, todo funciona más lentamente en nuestro cuerpo, incluida la digestión. En posición totalmente horizontal, se facilita el paso de ácidos de estómago a esófago y se origina el molesto reflujo. Para remediarlo, además de procurar que la siesta sea de corta duración, hay que atender a la postura del cuerpo. En lugar de acostarse, es preferible permanecer recostado de forma cómoda.
    • ¿Cama o sofá?: aunque la cama sea una opción muy tentadora, lo recomendable es conciliar el sueño vespertino en el sofá o en una butaca cómoda. De esta manera se asegura una duración más cercana a la ideal aconsejada por los expertos.
    • Lo bueno si breve...: para beneficiarse de los efectos saludables de una buena siesta, su duración debe rondar la media hora. No obstante, la necesidad de sueño varía en función de la edad y se modifica a lo largo de nuestras vidas. Los bebés duermen más porque eso les permite activar determinadas funciones hormonales, los adultos no necesitan tanto tiempo y los ancianos son los que menos duermen porque sus fases de sueño están más fragmentadas.
    • Prohibida para los insomnes: la siesta es recomendable para todos. El reposo a media tarde es especialmente beneficioso para los niños, pero es un hábito que se desaconseja para las personas que padecen insomnio grave o que trabajan durante la noche o a relevos porque es frecuente que sufran problemas con los ciclos sueño-vigilia.

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      Los refrescos que llevan fructosa aceleran la obesidad



      de Genciencia

      Ya sabíamos que la glucosa incrementa la producción de insulina, y que un buen sustituto para evitar esto era la fructosa (o levulosa).
      Ahora este edulcorante, un monosacárido que siempre ha estado ligado a efectos dietéticos beneficiosos y se emplea generalmente en refrescos, ha resultado no ser tan sano como parecía.
      Según investigaciones del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERonb), el consumo abusivo de bebidas endulzadas con fructosa puede provocar sobrepeso y otras alternaciones metabólicas.
      Al menos es lo que ocurre en investigaciones en animales.
      El organismo desarrolla una resistencia a la leptina, hormona que regula el nivel de lípidos en sangre. El coordinador de las investigaciones, Miguel Ángel Martínez Olmos asegura:
      Esto repercutiría en la acumulación energética en forma de grasa que aceleraría la aparición de obesidad.
      Además, este efecto es más acusado en líquidos que en sólidos. La fructosa que contienen 2 litros de bebida refrescante azucarada equivaldría a la de 20 litros de zumo de fruta natural.
      s2t2 -Vía | Yahoo
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      El huevo: el malo de la clase era en realidad bueno


      Su mala reputación de los últimos años es infundada, no aumenta el colesterol y es un excelente alimento

      El paso de los siglos y los avances sociales, técnicos y científicos que lo han acompañado han obrado cambios prodigiosos en la vida de los seres humanos, pero aún quedan cosas que permanecen inalterables desde la noche de los tiempos. Desde que el hombre es hombre, por ejemplo, ha comido huevos y lo ha hecho en prácticamente todo el planeta. Hace más de dos mil años, griegos y romanos ya lo consideraban el manjar que sigue representando en nuestros días para centenares de millones de personas, por mucho que desde hace varias décadas se haya convertido en uno de los paradigmas de la alimentación popular, al menos en los países desarrollados. Y no es de extrañar: económico y relativamente sencillo de obtener, es muy nutritivo para nuestro organismo, resulta sabroso y jugoso al paladar y no puede discutirse su polivalencia en la cocina: admite cientos de preparaciones distintas, y puede estar presente en el aperitivo, en el primer plato, en el segundo y en el postre. En el desayuno, en la comida, en la merienda y en la cena. No va más. Por ser, es hasta bonito, se hace atractivo a la vista, con su cáscara blanca o rojiza, su clara blanca y su yema amarillenta o anaranjada. Todo un espectáculo, el huevo. Sólo una sombra, llamada colesterol, se ha cernido sobre este impecable alimento, y no ha dejado de oscurecer su prestigio desde comienzos de los años 70. Cuando en nuestro país asomaba la posibilidad del giro hacia la democracia y en el mundo occidental se disfrutaba de la magia, la alegría y los aires de cambio inoculados por la música pop de una banda irrepetible y de permanente actualidad, The Beatles. Ellos dedicaron la década anterior, los precarios 60 españoles, a grabar discos que, al igual que los huevos fritos o la tortilla de patatas, forman parte del imaginario compartido de muchas personas.
      Última actualización: 7 de abril de 2010

      Una sombra llamada colesterol

      "¿Huevos? No más de tres por semana, que tienen mucho colesterol". ¿Cuántas veces lo hemos oído en casa? Es el momento de superar creencias basadas en planteamientos científicos no suficientemente revisados, y hacer justicia con el huevo. Es cierto que los huevos contienen una cantidad considerable de colesterol, un esterol (tipo de grasa) imprescindible para el organismo humano pero que, en cantidades elevadas, se relaciona con enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, la hipercolesterolemia (a partir de 240 mg/dl, aunque se discute si debería bajarse este umbral, y de hecho 220 mg/dl en los análisis de sangre ya suponen una llamada de atención del médico), lo que comúnmente se conoce como tener alto el colesterol, es consecuencia no tanto del consumo de un alimento en concreto como de la dieta en su totalidad y de otros factores, como los hábitos de vida o la predisposición genética de cada persona. Los expertos en nutrición de CONSUMER EROSKI recomiendan el consumo de huevos, porque es un alimento de gran valor alimenticio, muy rico en nutrientes, con proteínas de gran valor biológico, lecitina, y minerales y vitaminas.

      ADIÓS AL MITO DEL COLESTEROL

      El consumo de huevos ha soportado restricciones que hoy carecen de fundamento. Se ha sostenido durante décadas que los huevos son dañinos para el hígado, a pesar de que tal afirmación carece por completo de rigor científico. Sí es cierto que cuando se padece de piedras en la vesícula biliar o litiasis biliar, conviene reducir el consumo de huevos para evitar un cólico, pero también lo es que con esta patología hay que restringir la ingesta de grasas en general y no en particular la procedente del huevo. La comunidad científica, tras numerosos estudios realizados en muchos países estos últimos 20 años, ha llegado al convencimiento de que el huevo por sí solo carece de una capacidad relevante para aumentar los niveles de colesterol; por tanto, no se relaciona su consumo frecuente con un aumento de la posibilidad de sufrir infartos y enfermedades cardiovasculares. En estas patologías influyen más decisivamente otros factores, como la predisposición genética y los hábitos poco saludables como una vida sedentaria, el tabaco y el estrés y el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas y grasas trans (provenientes, las trans, en su mayoría de las grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, y presentes en productos procesados).
      El colesterol que contienen los alimentos no influye tanto como se pensaba en el aumento del colesterol plasmático total. De hecho, en el control de la hipercolesterolemia vinculada al consumo de alimentos hay factores más importantes, como la proporción existente entre ácidos grasos saturados y trans (los menos saludables) y los poliinsaturados (saludables). Y resulta que este perfil de la grasa, o lipídico, es saludable en el huevo. Además, el huevo aporta lecitina, que ayuda a mantener en suspensión el colesterol en sangre, impidiendo que se deposite en la pared de las arterias. Por tanto, nada de restringir en exceso el consumo de huevos, si bien quienes sufren hipercolesterolemia deben moderar su consumo, al igual que el de otros alimentos ricos en colesterol o en grasa saturada. Niños, adultos de talla media y quienes no realicen gran actividad física pueden comer perfectamente 4 huevos a la semana; y las personas corpulentas o que practiquen deporte con frecuencia pueden llegar a los 7 huevos semanales.

      Las virtudes del huevo

      El huevo es un alimento esencial en la dieta. Contiene abundantes (13%) proteínas más completas y de mayor valor biológico, hasta el punto de que se tomen como patrón para determinar la calidad proteica de otros alimentos, ya que contienen en una proporción perfecta los aminoácidos esenciales que el organismo necesita. El aporte de grasas (11%) se concentra en la yema, y predominan las grasas insaturadas sobre las saturadas, un perfil lipídico saludable. Destaca, además, el aporte de vitaminas A, E y otras vitaminas hidrosolubles y de minerales como fósforo, sodio -es uno de los alimentos de origen animal más rico en este mineral-, zinc y selenio. Algunos de estos últimos nutrientes, que son gran importancia en la dieta diaria, no pocas personas los ingieren en cantidad insuficiente. El huevo es también buena fuente de la vitamina D (liposoluble y, por ello, presente en la grasa de los alimentos), que se puede sintetizar en la piel cuando el cuerpo recibe la luz del sol pero en personas enfermas o que salen poco de casa, el aporte dietético del huevo puede ser fundamental.

      EL TAMAÑO, SÍ QUE IMPORTA

      A menudo se piensa que cuanto más grande, mejor es un alimento. Pero, en el caso de los huevos este popular principio no se cumple en absoluto. Todo lo contrario: cuanto mayor es su calibre peor es su calidad. Así lo constató un reciente análisis llevado a cabo por la Revista CONSUMER EROSKI en el que se analizaron huevos de diversos tamaños y tipos. En total, se estudiaron 24 estuches de la categoría A, la de los huevos frescos. En general, la calidad había mejorado en todos ellos con respecto a análisis de épocas anteriores. Sin embargo, los huevos de talla XL, el calibre más grande, fueron los que peores resultados obtuvieron. El 37% de las muestras de esta categoría registraba defectos de calidad, en los de tamaño L el porcentaje era del 23%, y en los medianos (M) sólo el 15%. ¿La razón? La relación que hay entre los huevos grandes, la edad de la gallina ponedora y la fragilidad de la cáscara. El tamaño del huevo aumenta a medida que el ave crece y envejece, y cuanto mayor es el huevo más fina, frágil y menos aislante es la cáscara que le protege de los microorganismos del exterior. Curiosamente, los de talla XL eran también los más caros.
      Además del tamaño, otra de las características del huevo que más dudas plantea es la de su color. El tono de la cáscara, normalmente blanca, amarilla o más parda, nada tiene que ver con el valor nutritivo ni la calidad del huevo. Este aspecto únicamente depende de la raza de la gallina ponedora. El color de la yema también es una fuente inagotable de preguntas. Hasta hace no muchas décadas, una de un tono amarillo intenso era señal inequívoca de que la gallina había sido alimentada de un modo natural y saludable. Sin embargo, hoy día el color de la yema no es tan distintivo. Sea rojizo, amarillo o naranja el tono no incide ni en el gusto ni en la calidad. Además, es un factor fácilmente manipulable por el productor avícola. Si añade un suplemento de pigmentos en el pienso de las gallinas puede alterar el color de la yema de sus huevos.

      EL HUEVO, RICO EN MITOS Y PREGUNTAS

      No más de tres huevos por semana. No hay por qué seguir esta restricción. Los niños pueden comer 4 a la semana y las personas grandes y corpulentas incluso 7. Los huevos contienen mucho colesterol, pero los alimentos con alto contenido de colesterol no influyen tanto como se pensaba en la elevación del colesterol plasmático total. La dieta global y otros muchos factores también inciden en ello. Por eso, no está justificado eliminarlos de la dieta ni restringir su consumo a 2 ó 3 por semana.
      Los de yema muy amarilla son más saludables. Falso. El color de la yema, más rojizo o más pálido, nada tiene que ver con la calidad del huevo ni con su sabor; este color es fácilmente manipulable por el productor mediante pigmentos que se añaden al pienso de las gallinas ponedoras.
      Los huevos fritos, ¿engordan mucho y se digieren peor? La digestibilidad del huevo depende de la tolerancia individual de cada persona y de la forma de cocinarlo. En cuanto a calorías, el huevo frito contiene algo más de grasa que el crudo o cocido, aunque no tanto como se piensa. Su capacidad para absorber el aceite es limitada e independiente de la cantidad de aceite empleada en la fritura. Un dato: un huevo frito, bien escurrido, tiene sólo 35 calorías más que si se consume cocido.
      ¿Cómo saber si un huevo está fresco? La posición de la yema y de la clara del huevo indica si el producto está fresco o no. La yema de un huevo fresco es densa, bien centrada en la clara y con cierto abombamiento. Cuando se fríe o se escalfa queda compacta. Con el paso del tiempo, la yema pierde pomposidad y se desplaza a un lado. ¿Se pueden comer los huevos con manchas rojas o "nubes" en las claras? Ninguna altera ni el sabor ni la calidad del huevo. Las manchas rojas se pueden retirar con la punta de un cuchillo. Las "nubes" son señales de que el huevo está fresco.
      Un huevo grande es mejor. Al contrario: en general, los huevos, cuanto más grandes, peor calidad tienen. El tamaño del huevo aumenta conforme lo hace la edad de la gallina ponedora; cuanto mayor es el huevo la cáscara es más fina, y menos aislante.
      Los huevos duros son indigestos. De todas las modalidades de cocinado de este alimento, el huevo duro es el que resulta más indigesto. Esto se debe a que la yema, la parte que concentra las grasas, está coagulada y resulta más lenta la acción de las lipasas que contribuyen a la digestión de las grasas. No obstante, la sensación de indigestión es muy particular, de manera que cada individuo experimentará qué alimento, en qué cantidad y de qué manera le resulta más o menos indigesto.
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      Cómo acabar con las verrugas


      06/10/2008 por: Practicopedia
      Las verrugas son unas lesiones cutáneas que pueden aparecer en distintas partes de nuestro cuerpo. Para eliminarlas, lo más común es ir al doctor. Aquí te enseñamos otra manera de acabar con las verrugas de una manera casera.
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      Paso a pasoPaso a paso


      1. Paso 1Hazte con un esparadrapo o una tirita.
        Coge una tirita o un trozo de esparadrapo y con una tijera hazle un agujero del tamaño de la verruga.
      2. Paso 2Deja la verruga al descubierto.
        Pégalo sobre la zona, dejando la verruga al descubierto y el resto de la piel cercana tapada por la tirita.
      3. Paso 3Pela un diente de ajo.
        Pela un diente de ajo y frótalo sobre la verruga durante 4 ó 5 minutos. Repite el mismo proceso dos veces al día.
      4. Paso 4Otros remedios caseros.
        Otras personas aconsejan frotar la verruga con leche de higo, con jugo de col o con cebolla... ¡tú eliges!
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      Una molécula natural para reducir la sensación de hambre



      Buenas noticias para los que aspiren a mantener la línea: una molécula natural que se encuentra en algunos vegetales, sobre todo en el trigo sarraceno y en la mora, reduce la sensación de hambre.
      Ello sucede porque la molécula en cuestión, la fagomina, evita que los niveles de glucemia (los azúcares que hay en los alimentos) oscilen en exceso en la sangre, y también reduce la absorción de las partículas nutritivas de los alimentos y evita la acumulación de las grasas.
      La fagomina ha sido ya reproducida por investigadores del CSIC, y Bioglane, una empresa bioquímica, ha patentado el hallazgo.
      La idea es mezclar la fagomina con panes, galletas, pastas italianas, cerveza, harinas o yogures, alimentos prohibidos en muchas dietas, para que resulten más saciantes. y2a

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