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Si insiste en quere adelgazar, el consejo que le doy es que coma tanto como quiera,
pero no se lo trague.(Harry Secombe)

La felicidad radica, ante todo, en la salud.
(George William Curtis (1824-1892)

Cenar sólo fruta para adelgazar | CONSUMER.es EROSKI

Cenar sólo fruta para adelgazar

La sensación de ligereza cuando se cena fruta no se refleja necesariamente en el peso

  • Fecha de publicación: 24 de octubre de 2007
La costumbre de cenar sólo fruta es relativamente común en muchas personas preocupadas por su figura, por sus kilos de más y por su salud. Ocurre sobre todo en mujeres de todas las edades. Acostumbran a reservar el momento de la cena para las tres raciones de frutas diarias recomendadas, e incluso alguna más si llegan a casa con hambre. Entienden que son alimentos que sacian y llenan. Al mismo tiempo, creen que hacen de la cena un menú ligero en calorías.

Cena con sorpresa inesperada

La sorpresa se la llevan cuando, después de una o dos semanas de seguir con el plan de cenas frugales (sólo fruta), comprueban que no han adelgazado o, si lo han hecho, no han perdido los kilos deseados.

En muchos casos, si no se pierde peso es porque a la persona no le sobra grasa, de manera que el organismo no pone en marcha los mecanismos necesarios para desprenderse de ella. Suele suceder que los molestos «kilos de más» por los que se hace el cambio en las cenas responden a la falta de tono muscular por falta de ejercicio (queda marcada la «barriguita» y resulta incómoda la flacidez de los brazos).

Cenar sólo fruta es una idea relativamente extendida entre mucha gente, pero equivocada si se quiere perder peso. De todas maneras, sí que puede ser efectiva de forma temporal si lo que se persigue es aligerar el cuerpo cuando se sufre retención de líquidos.

Poder diurético, no adelgazante

La concentración de las tres raciones diarias de fruta en la cena desplaza del menú otros alimentos necesarios en la dieta

Las frutas son un grupo de alimentos con una composición nutritiva muy específica. Son abundantes en agua y fibra, fuente indiscutible de vitaminas (vitamina C, ácido fólico, betacaroteno o provitamina A), y de minerales como el potasio y el magnesio. Completan su valor nutritivo los pigmentos, que en las frutas cumplen un doble propósito. Primero su poder colorante, lo que da tono a la piel o a la carne de las frutas (betacaroteno de naranjas, mandarinas y melocotones; licopeno de las fresas; y antocianinas de las uvas y las ciruelas). En segundo lugar, su poder antioxidante, por lo que resultan complementos indiscutibles en una dieta preventiva.

La combinación de todos estos nutrientes en las frutas explica la propiedad esencial de los vegetales para depurar el organismo. Por ello, su consumo habitual se manifiesta en una mejoría física y mental. Se siente la cabeza más despejada y el cuerpo, en particular las piernas, más ligeras y menos pesadas. Se fortalecen las arterias y las venas, con la consiguiente mejora de la circulación sanguínea. Se nota que se orina mucho más, por lo que se eliminan más sustancias de desecho, pero no grasa. Así, quien come fruta siente más ligereza, algo que no necesariamente se ve reflejado en el peso (si la razón del exceso de peso no es la retención de líquidos).

Cena inteligente

Perder peso es posible si se llevan a buen término los cambios en la alimentación que han llevado a engordar, siempre y cuando esos cambios sean duraderos en el tiempo.

Una de las cuestiones dietéticas esenciales para adelgazar es procurar una acertada selección de alimentos, así como ajustar las cantidades de cada uno a las necesidades individuales. En el caso de la fruta, con comer tres al día es suficiente. Tomar más cantidad de la misma desequilibra la dieta por dos motivos esenciales, los cuales justifican por qué cenar sólo fruta no adelgaza.

Por una parte, la concentración de las tres raciones de fruta o más en la cena desplaza del menú otros alimentos que, por su esencial valor nutritivo, tienen que ser contemplados en la dieta diaria (huevos, pescados y verduras). Por otro lado, una cena abundante en frutas se traduce en calorías y azúcares procedentes de estos dulces alimentos. Sin embargo, una dieta es efectiva para perder peso si garantiza que el consumo de todos los alimentos, incluidas las frutas, no sea desproporcionado para no descompensar las calorías totales del día.

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Guía de predicción de riesgo cardiovascular | CONSUMER.es EROSKI

Guía de predicción de riesgo cardiovascular

La OMS difunde una nueva guía como instrumento para la valoración y el tratamiento del riesgo cardiovascular

La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de editar una nueva guía de bolsillo para la valoración y manejo del riesgo cardiovascular. El objetivo es ayudar a los profesionales sanitarios a identificar los individuos con riesgo de sufrir alguna enfermedad cardiaca o cerebrovascular y a aplicar el tratamiento más efectivo en cada caso. Para que esta medida sea positiva se prevé que la guía vaya acompañada de una campaña de formación, que se llevará a cabo en colaboración con el Ministerio de Sanidad de cada uno de los países.

  • Autor: MONTSE ARBOIX | 
  • Fecha de publicación: 28 de septiembre de 2007



© WHO

Los nuevos gráficos, que ha diseñado la Organización Mundial de la Salud (OMS), permiten predecir el riesgo cardiovascular, como infarto de miocardio o ictus, y están pensados como una herramienta de ayuda para los profesionales de la salud, sea donde sea que lleven a cabo su labor. En este sentido, la Directora General de la OMS, Margaret Chan, en unas declaraciones en rueda de prensa celebradas con motivo de la publicación de la guía, apuntó que será útil tanto para aquellos que trabajen en un centro de alta tecnología como para los que se dedican a visitas comunitarias en zonas rurales, independientemente de los recursos disponibles.

Directrices iguales, perfiles diferentes

La guía, que ha sido traducida a seis idiomas, incluye pautas de valoración de niveles de tensión arterial, consumo de tabaco, diabetes y colesterol en sangre para predecir el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares en los diez años siguientes a la evaluación del paciente. Asimismo, incorpora recomendaciones sobre abandono de hábito tabáquico, dieta, actividad física, peso corporal, ingesta de alcohol, administración de fármacos como antihipertensivos, hipolipemiantes, hipoglucemiantes o anticoagulantes, entre otros, así como aquellos medicamentos no recomendados.

La nueva guía de la OMS ayuda a establecer el riesgo cardiovascular sin el uso de determinados niveles en sangre

Hasta ahora algunas estrategias de prevención iban dirigidas a combatir un solo factor de riesgo. Actualmente, los expertos creen que una campaña de prevención sólo es eficaz si se combinan diversas acciones y, además, éstas van orientadas tanto al individuo como a la población general. Sin embargo, estas estrategias surgen diferentes efectos según la población a quien van dirigidas. Y sin lugar a duda, en países con ingresos bajos y recursos sanitarios limitados, estas medidas sólo son eficaces si las acciones que se realizan van dirigidas a personas con un alto riesgo.

Prevención eficaz

En países sin la infraestructura sanitaria adecuada, sobre todo en áreas de atención primaria, la nueva guía de la OMS, elaborada conjuntamente con la Sociedad Internacional de Hipertensión (SIH), ayuda a establecer el riesgo sin la utilización de determinados niveles en sangre. Así, por ejemplo, hay gráficos alternativos para predecir el riesgo desconociendo el nivel de lípidos en sangre y escalas para niveles de glucemia en orina como marcador de diabetes.

Pese a que la guía y los gráficos que incluye están diseñados para que sea de fácil utilización y listos para usarse, se anuncia que se impartirán diferentes sesiones para que su integración en la práctica diaria sea más fluida. Estas clases prácticas se organizarán en colaboración con los Ministerios de Sanidad de cada uno de los países. Además, como instrumento de predicción, desde la OMS y la SIH van a seguir trabajando en la guía para mejorar su exactitud y adaptarla de forma específica a los contextos de los diferentes países.

EPIDEMIOLOGÍA DE LAS ECV

Las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en todo el mundo, afectando a ambos sexos. En España, una de cada tres muertes registradas está relacionada con las enfermedades cardiovasculares, con un coste aproximado de 7.000 millones de euros al año. Esta es la conclusión de un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), publicado el año pasado en European Heart Journal, que señalaba que para el conjunto de la Unión Europea el gasto alcanzaba los 181.000 millones de euros.

Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2005 aproximadamente 12 millones de personas han fallecido a causa de un ataque cardíaco y seis más a consecuencia de un ictus. De todo el conjunto, el 80% correspondían a países en desarrollo, siendo factores determinantes la pobreza y el estrés. Los expertos vaticinan que de seguir con esta tendencia al alza, en 2015 las cifras alcanzarán los 20 millones de personas.

Además de ser bien conocidas las causas de ECV, sus factores de riesgo son modificables. Una dieta inadecuada, sedentarismo y el consumo de tabaco conducen a un aumento de la tensión arterial y de niveles de glicemia y lípidos en sangre elevados, junto con sobrepeso y obesidad. Todo este paquete de factores son los culpables del 80% de los casos de cardiopatía coronaria y enfermedad cerebrovascular. Los expertos también señalan como determinantes de las enfermedades crónicas la globalización, la urbanización y el envejecimiento de la población en todos sus aspectos sociales, económicos y culturales.

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Claro ejemplo de lo que es un HOAX

Os pongo como define Wikipedia HOAX :
Un hoax (del inglés: engaño, bulo) es un intento de hacer creer a un grupo de personas que algo falso es real. En el idioma español el término se popularizó principalmente al referirse a engaños masivos por medios electrónicos especialmente Internet.

A diferencia del fraude el cual tiene usualmente una o unas cuantas víctimas y es cometido con propósitos delictivos y de lucro ilícito, el hoax tiene como objetivo el ser divulgado de manera masiva haciendo uso de los medios de comunicación, siendo el más popular de ellos en la actualidad internet y no suelen tener fines lucrativos o no son su fin primario.

Las personas que crean hoaxes tienen diversas motivaciones dentro de las que se encuentran el satisfacer su amor propio, la intención de hacer una broma para avergonzar o señalar a alguien o la pretensión de provocar un cambio social haciendo que la gente se sienta prevenida frente a algo o alguien; también suele ser característico dentro de los autores de hoax el querer mofarse y hacer evidente la credulidad de las personas y de los medios de comunicación.

Hoax informático [editar]

Es un mensaje de correo electrónico con contenido falso o engañoso. Normalmente es distribuido en cadena por sus sucesivos receptores debido a su contenido impactante, a que parece provenir de una fuente seria y fiable o porque el mismo mensaje pide ser reenviado.

Las personas que crean hoax suelen tener alguno de los siguientes objetivos:

* Captar direcciones de correo (para mandar spam, virus, mensajes con phising o más hoax a gran escala)
* Intentar engañar al destinatario para que revele su contraseña o acepte un archivo de malware.
* Incrementar el tráfico en la red, pudiendo llegar a saturar servidores
* Hacer perder tiempo a la gente
* Confundir a la opinión pública

Básicamente, podemos dividir los hoaxes en las siguientes categorías:

* Alertas sobre virus incurables
* Mensajes de temática religiosa
* Cadenas de solidaridad
* Cadenas de la suerte
* Leyendas urbanas
* Métodos para hacerse millonario
* Regalos de grandes compañías
* Otras cadenas
os pongo este POWER POINT sobre los BRICK de leche recibido.




NOTA DE VRF : mi vida profesional se desarrollo en la distribucion alimentaria( Supermercados) y todas las semanas distribuiamos camiones y camiones de leche . Los BRICK que devolviamos por estar en malas condiciones era la que nos devolvia el publico en el punto de venta y siempre devolviamos los cartones vacios, para que nos los abonaran.
Por ello , a mi que se del tema , me da la risa.
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Cuida tus ojos

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Las cien millones de neuronas de tu estómago

Las cien millones de neuronas de tu estómago



Tal vez no sea buena idea pensar con el estomago pero no hay duda de que los alrededores del estomago e intestinos están bien surtido de neuronas. Descubrir que hacen exactamente eso algo mas complicado.

El sistema digestivo es uno de las partes más curiosas del cuerpo. Para empezar hay quien dice que no esta realmente dentro de nosotros. Que es más bien una especie de túnel de unos once metros de longitud que nos atraviesa y hemos llenado de válvulas que controlan su funcionamiento. Su interior es bastante complicado y diferente al resto del cuerpo. Lagos de ácido clorhídrico en el estomago, acumulaciones de gases ( incluyendo hidrogeno y metano) y millones de bacterias de mas de 500 tipos distintos.  No todas inofensivas. Nuestras defensas tienen que trabajar a fondo para evitar que parte de ese caos penetre en nuestra sangre  provocando enfermedades.

Parece lógico pensar que necesitamos unas cuantas neuronas para controlar todo eso. De ello se encarga una parte del sistema nervioso autónomo (o vegetativo) denominada sistema nervioso entérico (SNE). Aunque aun no están   claras todas sus funciones, y siguen siendo objeto de estudio ,  parece que la principal es controlar todo el proceso digestivo. Desde los movimientos peristálticos  al flujo sanguíneo de dichos órganos, desde el control de las  secreciones del sistema digestivo a la apertura involuntaria de válvulas como el píloro. Para funcionar correctamente utiliza sentidos de los que no somos conscientes. Midiendo la acidez, el nivel de azúcar o de diversos componentes químicos consigue regular nuestra digestión y, de esta forma, alimentar al resto del organismo. Y si, en ocasiones, nos duele la cabeza. ¿Puede suceder algo parecido con este "cerebro" interno? Quien sabe. Se sospecha que el síndrome del intestino irritable puede ser una especie de " migraña estomacal" asociada a la ingestión de algunos productos químicos pero esta es una teoría que no es aceptada de forma generalizada.

A pesar de la complejidad de estas tareas cien millones de neuronas, más que en la medula espinal,  parecen demasiadas. Solo en los últimos años se ha comenzado a estudiar las complejas relaciones e influencia mutuas entre esta parte del sistema nervioso y el resto del cuerpo. Parece que hay quedan bastantes cosas por descubrir. Algo que tal vez no debería sorprendernos si recordamos como el estrés, la euforia o el miedo afectan a nuestro imprescindible sistema digestivo. A pesar de la complejidad de estas tareas cien millones de neuronas, más que en la medula espinal,  parecen demasiadas. Solo en los últimos años se ha comenzado a estudiar las complejas relaciones e influencia mutuas entre esta parte del sistema nervioso y el resto del cuerpo. Parece que hay quedan bastantes cosas por descubrir. 

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Como, pero no me lleno

Como, pero no me lleno


La sensación de saciedad tarda un tiempo en llegar al estómago, por lo que cuando se come rápido se sigue teniendo hambre

  • Autor: MAITE ZUDAIRE / CRISTINA FERNÁNDEZ | 
  • Fecha de publicación: 19 de septiembre de 2007

Quince minutos es el tiempo que dedica el 33% de la población a la comida del mediodía, según datos aportados por la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA) en un documento publicado en la 2ª edición del Día Nacional de la Nutrición de 2003. Un cuarto de hora es tiempo insuficiente para una de las comidas principales del día. Se recomienda que dure por lo menos 30 minutos, con el fin de no sentir el malestar provocado por comer deprisa y con prisa.

Una hora y 46 minutos es el tiempo que dedican los españoles cada día a su alimentación, según datos del Instituto Nacional de Estadística del año 2003. Este dato hace referencia al tiempo que brinda la población española a comidas y a bebidas a lo largo de las 24 horas del día, lo que supone el 7% del total de horas.

Estos datos son sólo una media de la población estudiada, y se observan diferencias curiosas en la dedicación a esta indispensable actividad según días de la semana, sexo y edad. Por ejemplo, si se compara el tiempo dedicado de lunes a jueves con el que se dedica el fin de semana, se observa que la duración es superior de viernes a domingo. Entre semana, por tanto, se dedica menos tiempo a las comidas. Por edades, el colectivo que menos tiempo emplea en comer y cenar es el de los jóvenes de entre 25 y 44 años. Respecto al desayuno, el dato es alarmante. El 8% de la población infantil y juvenil lo omite regularmente, es decir, no se detiene ni un minuto en esta importante toma del día.

¿Por qué se come tan rápido?

Terminar de comer y tener la sensación posterior de no sentirse saciado del todo por comer demasiado rápido es una situación que experimentan muchas personas y que tiene diversas consecuencias orgánicas. Una de ellas está relacionada con el aumento paulatino del peso como consecuencia de que se consumen, en pocos minutos, más calorías de las que el cuerpo necesita, al no dar tiempo al cerebro a enviar la señal de saciedad. La explicación responde a complejos mecanismos neurofisiológicos y a respuestas hormonales y de neurotransmisores que están regulados por un área muy concreta del cerebro, el centro de la saciedad, localizada en el hipotálamo.

Analizar las causas que llevan a comer demasiado rápido es el primer paso para remediar la situación

Dado el malestar que puede provocar comer rápido, conviene poner remedio a la situación. El primer paso es analizar las posibles causas para poder seguir los consejos más adecuados en cada caso.

Las causas por las que mucha gente se identifica con esta situación son muy diversas:

  • Ante la comida, comer rápido es costumbre de muchas personas. Lo tienen interiorizado, lo hacen de manera inconsciente y les resulta muy difícil, primero, aceptarlo y, luego, cambiarlo.
  • La distancia que separa el trabajo y el lugar donde se come, bien sea la casa o el restaurante.
  • El poco tiempo disponible para comer debido a los horarios de trabajo.
  • Preferencia para aprovechar el tiempo disponible durante el mediodía para descansar.
  • Dedicar el tiempo de las comidas a actividades de ocio como ir al gimnasio.
  • Pérdida de tiempo cocinando, que resta tiempo para primero comer y después descansar.

¿Qué se puede hacer?

No es fácil lograr dedicar el tiempo suficiente a cada comida cuando nunca se ha hecho, pero es necesario hacer un esfuerzo para conseguirlo. Seguir los siguientes consejos puede servir de ayuda para superar esta situación:

-Buscar tiempo para comer y aprender a hacerlo más despacio. Es conveniente entender las repercusiones negativas para el organismo, a nivel físico y mental, que conlleva comer rápido, de modo que redunda en beneficio hacer el esfuerzo por modificar este hábito. Es factible reeducar al organismo dedicando al menos 30 minutos para las comidas y las cenas y esperar unos minutos entre plato y plato, aunque todo esté listo en la mesa, para seguir comiendo.

-Masticar bien los alimentos. Ya lo decía Hipócrates de Cos, el padre de la medicina, hace más de dos mil años: «que tu alimento sea tu mejor medicina». Para conseguir este objetivo, se debe partir por respetar las acciones naturales del propio organismo, y masticar bien los alimentos es una de ellas. Por ejemplo, comer pan tostado en las comidas es una buena alternativa al pan normal, ya que por su dureza requiere mayor masticación.

-Dejar la comida preparada el día anterior, de modo que sólo sea necesario calentarla.

-Preparar menús fáciles que incluyan recetas sencillas y rápidas. Consumer.es Eroski ofrece menús sencillos y rápidos de elaborar para que la dedicación a cocinar sea la mínima, lo que permite disponer de más tiempo para comer con calma y tranquilidad.

-Comer con fiambrera . Es una forma saludable que admite comer platos caseros en el trabajo cuando no queda tiempo suficiente para ir a comer a casa o a un restaurante.

-Encargar la comida. Si cada día se come en el mismo restaurante, se puede plantear la posibilidad de encargar la comida con antelación para que al llegar al establecimiento se pueda comenzar a comer sin demora. Se ahorraría el tiempo que se tarda en elegir el menú, prepararlo y esperar al servicio.

¿Qué sucede en el organismo?


El organismo es sabio. Comer rápido no le sienta bien y cada persona lo refleja de formas diferentes. Si una persona come demasiado rápido no se llena. La sensación de saciedad tarda 20-25 minutos en llegar al estómago. Comer rápido, en 10-15 minutos, supone ingerir muchos alimentos en poco tiempo sin notar que el hambre desaparece. Ante la ausencia de saciedad, se sigue comiendo hasta calmar el hambre.

Por lo tanto, aunque el tiempo de comer sea escaso, si se come sin parar, se ingiere una cantidad excesiva de calorías, grasas, carbohidratos y proteínas, lo que provoca una digestión más complicada. El cuerpo tiene dificultades para metabolizar y asimilar todos los alimentos en una sola toma, y de ahí sobrevienen las molestias digestivas.

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Enfermedad de Crohn, 75 años después

Enfermedad de Crohn, 75 años después

Expertos y pacientes reflexionan sobre los avances que se han conseguido para combatir la enfermedad de Crohn a la vez que admiten que queda mucho camino por recorrer

La enfermedad de Crohn, que pertenece al grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales, afecta a personas jóvenes. Aunque no es mortal, tiene un importante impacto en la calidad de vida de quienes la sufren y deben convivir con ella, a menudo, durante varias décadas. Setenta y cinco años después de que la descubriera Crohn -de ahí su nombre- se ha avanzado en el conocimiento de algunos de sus aspectos, pero no en todos. Mientras, su incidencia va creciendo, incluso en niños.

  • Autor: CLARA BASSI | 
  • Fecha de publicación: 18 de septiembre de 2007

Inflamación intestinal



© Institut Pasteur (Francia)

Burrill B. Crohn, un médico americano, describió la enfermedad que lleva su apellido en 1932, hace exactamente 75 años. Con motivo de esta efemérides, expertos y pacientes reflexionan sobre los avances que se han conseguido para combatirla, a la par que admiten que existen parcelas de conocimiento científico, como saber más sobre su etiología (las causas que la producen), en las que no se ha adelantado lo suficiente. La enfermedad de Crohn es una inflamación granulomatosa de toda la pared del intestino, que puede afectar a cualquier tramo del aparato digestivo, desde la boca hasta el ano y que también suele ser segmentaria, es decir, que afecta a distintas zonas, separadas por otras sin anomalías.

Pertenece al grupo de las llamadas enfermedades inflamatorias intestinales (E.I.I.). Puede presentarse por episodios de diarrea -generalmente sin sangre ni pus-, con dolores abdominales erráticos o la aparición de fístulas alrededor del ano, pero también con manifestaciones de tipo general y muy variadas como astenia, anorexia, pérdida de peso, fiebre o anemia, entre otras, explica Miquel Pallarés Querol, médico internista y digestólogo en varios centros asistenciales catalanes.

Cada vez más casos

En España, la enfermedad de Crohn no fue bien conocida hasta la década de los ochenta, según la Asociación de Crohn de Enfermos y Colitis Ulcerosa (ACCU España). Hoy, esta asociación defiende los intereses de los pacientes y colabora de forma fluida con el Grupo Español de Trabajo en la Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Gettecu) para estimular la investigación sobre sus causas y un tratamiento efectivo.

La enfermedad aparece entre los 15 y los 30 años, pero cada vez se observan afectados a edades más tempranas

Se sabe que cada vez son más los afectados por la enfermedad. En los últimos treinta años se calcula que su incidencia (o aparición de nuevos casos) ha crecido notablemente: de los dos a cuatro nuevos casos por cada 100.000 habitantes y año que se detectaban hace tres décadas se han pasado a registrar entre cuatro y seis nuevos casos por cada 100.000 habitantes y año, por lo que en España habría entre 12.000 y 16.000 personas afectadas, informa Pallarés.

Además, no sólo van al alza los casos de la enfermedad de Crohn, sino que va descendiendo la edad de los afectados, explica Maite Ortega, presidenta en funciones de ACCU España. Según cuenta, esta enfermedad aparece entre los 15 y los 30 años, pero cada vez se observan afectados a edades más tempranas, es decir, en niños e incluso se han visto casos en bebés de meses. Ante esta situación, Ortega afirma que se deben poner los medios para diagnosticarla cuanto antes e incrementar los recursos en investigación.

Además, cuanto más desarrollado es un país, más casos de Crohn se registran, afirma Ortega. ¿Por qué? Todavía no se conoce bien, aunque algunos expertos apuntan a la hipótesis de la higiene, según la cual cuando los niños viven en ambientes limpios y están poco expuestos a microbios en edades tempranas, sus sistemas inmunológicos son menos resistentes y reaccionan en exceso frente a ciertas sustancias irritantes o alergénicas. Un ejemplo de esta teoría son los resultados de un estudio publicado en agosto en la revista científica Pediatrics por un grupo de investigación alemán. Según ese trabajo, los niños que, de bebés, estuvieron expuestos de forma regular a la vida en una granja y a sus animales son la mitad de propensos a sufrir enfermedades inflamatorias intestinales, como la de Crohn.

La causa, aún una incógnita

Setenta y cinco años después de su descubrimiento, «en algunos puntos su conocimiento se ha incrementado enormemente, pero en otros seguimos donde estábamos. Por ejemplo, seguimos desconociendo su etiología», afirma Pallarés. No obstante, se conoce que hay una predisposición genética, un factor infeccioso (que puede ser un virus o una bacteria) e inmunológico, es decir, que no funciona correctamente el sistema de defensa. Además, los expertos están de acuerdo en que las enfermedades inflamatorias intestinales tendrían un origen multifactorial.

Fumar eleva el riesgo de desarrollar la enfermedad, la aparición de nuevos brotes así como la posibilidad de necesitar tratamiento quirúrgico

Sin embargo, los estudios sobre los factores medioambientales (como agentes infecciosos, infecciones en la infancia, tipo de dieta, cirugías y fármacos, entre otros) que pueden influir en el desarrollo de Crohn todavía no aportan evidencias lo bastante contundentes. Lo que sí está claro es que fumar eleva el riesgo de desarrollar la enfermedad, la aparición de nuevos brotes y la posibilidad de necesitar tratamiento quirúrgico.

«El tabaco está claramente relacionado de forma negativa con la enfermedad de Crohn, por lo que convendría que los pacientes afectados por ella dejaran de fumar o, por lo menos, redujeran la dosis diaria de tabaco», afirman miembros de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, en la página web oficial de ACCU España.

PRIORIDADES DE LOS PACIENTES

Los recursos asistenciales y medidas para mejorar la calidad de vida de los pacientes, que se resiente en varios flancos (familiar, de pareja, laboral y social, entre otros) tienen aún mucho margen para la mejora. Los pacientes con la enfermedad de Crohn tienen claras cuáles son sus prioridades. Maite Ortega explica que las autoridades sanitarias y las direcciones de los hospitales deberían preocuparse por implementar la creación de consultas monográficas de enfermedades inflamatorias intestinales, como la de Crohn o la colitis ulcerosa. Aunque existen algunas en Madrid y Barcelona y en A Coruña, van apareciendo muy despacio, en opinión de los pacientes.

«Estas consultas deberían disponer, como mínimo, de un digestólogo especializado en enfermedades inflamatorias intestinales y también podrían formar parte de ellas cirujanos especializados, nutricionistas e, incluso, un reumatólogo, puesto que a veces los enfermos también sufren complicaciones en las articulaciones», detalla Ortega. El control de pacientes desde estas unidades es más barato porque se pueden evitar ingresos hospitalarios, que resultan mucho más caros, según Ortega.

Otra reclamación de los pacientes es que los afectados que lo precisen puedan acceder a la invalidez sin problemas pero, sobre todo, que se concedan minusvalías del 33%, por la que se puede acceder a determinados puestos de trabajos reservados para personas enfermas y que les facilitaría el acceso a la vida laboral. Ortega expresa así su sentir: «Queremos consultas monográficas y la minusvalía del 33%, ya que somos personas muy vitales y jóvenes y ésta sería una ayuda para acceder a puestos de trabajo. No queremos limosna. Es un derecho».


Avances terapéuticos


Una vez que aparece, la enfermedad de Crohn no es curable y se manifiesta en forma de brotes, seguidos de periodos de remisión (espacio de tiempo sin síntomas). La aparición de nuevos brotes y su duración es impredecible. El objetivo de los tratamientos actuales es eliminar la inflamación intestinal, prevenir la aparición de nuevos brotes y la intensificación de los síntomas. A las medidas de tipo general (dieta, vitaminoterapia parenteral o antibioterapia cuando es necesario) se suman los tratamientos antiinflamatorios, los inmunosupresores para modular la respuesta del sistema inmune y, más recientemente, las llamadas terapias biológicas, que se aplican en casos muy concretos.

El objetivo de los tratamientos actuales es eliminar la inflamación intestinal, prevenir la aparición de nuevos brotes y la intensificación de los síntomas

Todo este arsenal terapéutico sigue teniendo sus límites. Según explica Pallarés, el tratamiento antiinflamatorio e inmunosupresor no consigue un control total de la enfermedad, por lo que hay que estrechar el seguimiento sobre ella. Además, la cirugía acaba siendo necesaria en muchos casos por distintos motivos. Los retos y líneas de investigación en el futuro «pasan por detectar factores genéticos que permitan un diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad en estadios poco evolucionados, ya que, con toda seguridad, la posibilidad de una respuesta aceptable al tratamiento, será mucho más frecuente», afirma Pallarés. Completa que también pasan por desarrollar nuevos agentes antiinflamatorios e inmunosupresores con mayor potencia y tolerancia que los que ya poseemos en la actualidad. «Comparado con el sida, en el que se ha hecho un avance espectacular, estamos un poquito lejos. Van saliendo tratamientos biológicos, pero dan miedo. Tienen que estar muy bien controlados, una razón más para la creación de consultas monográficas, reclamación clásica de los afectados», añade Ortega.

MEJORAS EN DIAGNÓSTICO

A juicio de Ortega, el diagnóstico ha ido mejorando. «Los médicos de atención primaria antes sabían poco de la enfermedad de Crohn y, ahora, cada vez van teniendo más conocimientos sobre ella, pero es un campo en el que todavía se tienen que interesar y en el que también se les debe aleccionar ya que, a veces, se pierde tiempo pensando que es una diarrea normal, una gastroenteritis o problemas de nervios». Formar más y mejor a los médicos de este primer nivel asistencial es, por lo tanto, una de las claves para que el diagnóstico no se demore. La colonoscopia, una prueba básica hacer el diagnóstico de la enfermedad de Crohn y descartar otras patologías, debería realizarse con sedación siempre que el paciente lo pida, ha reclamado Ortega.


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Prevenir el Alzheimer

Prevenir el Alzheimer

Una dieta adecuada, ejercicio físico y mental y una vida social activa pueden retrasar la aparición de la enfermedad, según algunos expertos

El Alzheimer aún no puede curarse, pero sí es posible prevenir o retrasar su aparición. Al menos, en opinión de los expertos, quienes aseguran que unos hábitos de vida saludables (dieta equilibrada y ejercicio), así como mantener la mente activa (leer, hacer crucigramas&) y llevar una vida social plena son fundamentales en la lucha contra este mal progresivo e irreversible. Una dolencia que en España tiene una prevalencia del 8% entre los mayores de 65 años y del 20% entre las personas octogenarias.

  • Autor: María Álvarez | 
  • Fecha de publicación: 21 de septiembre de 2005

Un mal impredecible


El alzheimer es una enfermedad identificada por vez primera en 1906. Es la forma más común de demencia en edades avanzadas, pero también puede iniciarse de forma precoz en la cuarta o quinta década de la vida. Si bien es un mal progresivo e irreversible - aún no existe un tratamiento que lo cure-, el diagnóstico precoz y el conocimiento de sus síntomas pueden aliviar la ansiedad del paciente, además de propiciar un tratamiento adecuado que retarde las etapas avanzadas de la enfermedad. Pero las soluciones contra esta dolencia no se quedan ahí. Cada vez son más las voces de científicos que se alzan defendiendo la posibilidad de la prevención de esta enfermedad. Entre estos expertos se encuentra José Manuel Martínez Lage, miembro de la Real Academia de Medicina y coordinador del Comité Científico de la Confederación Española de Familiares de Enfermos de Alzheimer y Otras Demencias (CEAFA).

La enfermedad aparece en el 98% de los casos después de los 65 años, y es una dolencia muy "democrática", ya que afecta tanto a ricos como a pobres y no hace excepción de género, raza, geografía o religión.

La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80

Según indica el avance del padrón del INE de 1 de enero de 2005, en España 7,3 millones de personas ya han rebasado los 65 años y son casi 2 millones los mayores de 80. La prevalencia de Alzheimer es de un 8% entre los mayores de 65, y del 20% entre los mayores de 80. Así que puede hablarse de una cifra de 800.000 enfermos, unos 350.000 mayores de 80 años. Además, se estima que los porcentajes irán subiendo de año en año a medida que la población envejezca y si la ciencia no logra controlar la enfermedad, en el año 2050 esta cifra se triplicaría, con lo que el desajuste social, sanitario y económico sería insuperable. Por fortuna, el doctor Martínez Lage señala que los expertos coinciden en afirmar que tal amenaza no se consumará, "ya que probablemente se podrá controlar antes de 2015".


Estudio genético

Un modo habitual de prevenir las enfermedades es estudiar las posibilidades de que una persona pueda llegar a verse afectada. Desgraciadamente, En la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años.

en la actualidad no es posible aún predecir esta enfermedad en las personas menores de 50 años

La única excepción, como comenta Martínez Lage, son las familias en las que la enfermedad se hereda de padre o de madre a hijo o a hija, "pero no hay mucho más de 3.000 familias de este tipo en todo el mundo, y los casos de alzheimer determinados por herencia no son más de un 2% del total". Son casos que pueden reconocerse con facilidad:

  • Los síntomas comienzan entre los 30 y los 60 años.
  • Casi siempre hay personas afectadas en todas las generaciones.
  • El proceso es muy grave y conduce a la muerte en unos cinco años por término medio.

En estos casos es necesario pedir consejo genético. "En una alta proporción de casos se puede encontrar una mutación genética responsable de la enfermedad. Una vez demostrado que existe en un enfermo, sus descendientes, aún estando sanos, pueden someterse a un test genético si así se les aconseja. Tal prueba indicará si han heredado la mutación o no. En caso afirmativo padecerán alzheimer y si el test es negativo, estas personas tendrán el mismo riesgo de enfermar que las demás", explica José Manuel Martínez Lage.

En todas las enfermedades influyen los genes, bien favoreciendo su aparición, bien protegiéndonos frente a ellas. Es el caso de dolencias como el asma, la artritis reumatoide, el infarto de miocardio o la diabetes. En el Alzheimer pasa lo mismo: existen genes que nos hacen más vulnerables ante él y otros que nos defienden de esta enfermedad. En la actualidad son conocidos algunos de estos genes de riesgo como el llamado APOE E4, aunque debe aclararse que poseer este gen no es necesario ni suficiente para padecer la enfermedad. Las investigaciones actuales giran alrededor de esta cuestión con la finalidad de conocer el perfil genético de predisposición de cada individuo para padecer o no este mal. De momento, sin embargo, son pocas las consecuencias prácticas que han podido extraerse. En el futuro se estima que los estudios genéticos, persona a persona, podrán ser de gran utilidad.

Hábitos saludables

¿Existen posibilidades reales de prevención o retraso de esta enfermedad? No existe duda de que así sea. Es la opinión del doctor Martínez Lage, ya que explica que hay que entender el alzheimer como el resultado de la interacción de nuestro genoma con el ambiente, la crianza y el estilo de vida que se haya seguido. Así, el Centro de Educación y Referencia sobre la enfermedad de Alzheimer de los EE. UU. (ADEAR) acaba de publicar un estudio sobre las posibilidades de prevención de esta enfermedad. "No está todavía en nuestras manos modificar los genes, ni los causantes de la forma familiar de la enfermedad ni los que facilitan su aparición. Tampoco podemos parar el tiempo y hacerse mayor o muy mayor es una condición muy proclive para sufrir alzheimer. Pero sí se pueden modificar todos los factores ambientales que ya se conocen para que el proceso no ocurra o retrase mucho su aparición.

No está de acuerdo con esta opinión María Jesús Morala, responsable de la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer (Afal), quien asegura que en la actualidad es inviable hablar científicamente de prevención o curación de la enfermedad, ya que no se conocen sus causas. En su opinión, todos los consejos que se proponen para prevenir o retrasar la enfermedad no son específicos para esta enfermedad, sino que son válidos para todas las personas y beneficiosos para la población en general. Por este motivo, señala que sólo se podrá hablar de prevención "cuando se conozca la causa y a qué se debe atacar". Y la asociación centra sus fuerzas en la investigación básica, en conocer mejor el funcionamiento del cerebro humano y las enfermedades que lo destruyen, "con el objetivo inmediato de conocer los mecanismos de la enfermedad que roba la personalidad de los enfermos y que causa un gran dolor en las familias de los afectados", expone.

Sí coincide con la aseveración del doctor Martínez Lage el estudio de la revista Science del pasado 5 de agosto, en el que se expone la importancia de un cambio en el estilo de vida para evitar el Alzheimer y afirma que es "un compromiso que ha de respetarse durante toda vida", a pesar de la dificultad de los jóvenes para aceptar la conveniencia de una vida sana para tener una vejez feliz y librarse del Alzheimer, pues según indica el doctor "renunciar a los placeres de la vida epicúrea actual no se acepta nada bien, y no entra tampoco en los planes de la gente adulta".

Entre los cambios de hábitos de vida que pueden retrasar o prevenir la aparición de Alzheimer los expertos destacan los siguientes:

  • Seguir una dieta sana. Los jóvenes y adultos obesos de hoy son 'carne de cañón' del Alzheimer el día de mañana. Una alimentación excesiva en calorías, una vida sedentaria y una bulimia conducen al sobrepeso, diabetes, aumento de colesterol e hipertensión arterial, circunstancias que, aparte de ser factores de riesgo cardiovascular, acarrean alzheimer. Es necesario controlar adecuadamente la nutrición: ni pasarse ni quedarse cortos en las calorías que se ingieren cada día. La restricción calórica en la alimentación supone reducir a un tercio la cantidad de comida habitual diaria, es decir bajar de 3.500 a 1.200 calorías. A medida que se cumplen años y se llega a edades avanzadas, el cerebro produce más cantidad de una proteína llamada GFAP, dañina para los astrocitos, las células del cerebro que ayudan al crecimiento y vigorización de las neuronas. Está comprobado que la restricción calórica también contrarresta la acción de la GFAP, con lo que los astrocitos del cerebro envejecido vuelven a cumplir con su misión de siempre, es decir, ayudan a las neuronas a mantenerse con mejor funcionamiento.
  • Practicar ejercicio físico aeróbico. Es muy positivo caminar a diario, correr moderadamente, cuidar el jardín o pedalear en bicicleta. Se ha demostrado que reduce el riesgo de demencia a la mitad. De este modo los expertos recomiendan mantenerse en buena forma física.
  • Mantener la mente ágil (leer, hacer crucigramas&). Por esta razón es importante que los jóvenes se mentalicen de la importancia de la actividad intelectual. "Por cada año de enseñanza que se realiza, se reduce el riesgo de Alzheimer en un 17%", señala Martínez Lage, por lo que aconseja promover que los jóvenes estudien cuantos más años mejor. "El estudio y el aprendizaje consiguen que en el cerebro se formen más sinapsis o puntos de conexión entre unas neuronas y otras. Si uno llega a la vejez con muchas neuronas y muchas sinapsis, va a tolerar mejor que las causas del alzheimer -que actúan ya a los 40 ó 50 años- originen síntomas, pues tiene más reserva cerebral", explica. La recomendación es válida también para las personas entradas en años, que deben intentar que sus actividades recreativas estén llenas de aprendizaje de cosas nuevas: retener lo que se lee y leer mucho, hacer crucigramas de dificultad creciente, componer puzzles complejos, participar en juegos de cartas o de tableros que hagan pensar o dedicarse a tareas de artesanía. Los especialistas aconsejan a las personas mayores ejercitar la memoria al menos durante 40 minutos o una hora diaria

Los especialistas aconsejan a las personas mayores ejercitar la memoria al menos durante 40 minutos o una hora diaria

y piensan que es más eficaz cuando se hace en grupos de unas seis personas, para mantener una mayor motivación y a la vez desarrollar la red de contactos sociales.

  • Controlar el estrés. El derivado de la propia existencia es algo que difícilmente se puede mantener a raya, pero los mayores más estresados padecen Alzheimer con más frecuencia, de modo que cuanto menos angustiado se viva, mejor.
  • Llevar una vida social activa. La vida actual lleva a que los mayores se aíslen socialmente sin recibir ni hacer visitas, ni participar en actividades comunitarias. Esto precipita el Alzheimer.

A estas recomendaciones, habría que añadir los consejos de ámbito médico paras las personas de 60 años en adelante:

  • Anualmente es necesario hacerse análisis de sangre que midan el colesterol, la homocisteína y el azúcar. Si alguna de estas cifras es anormal, hay que seguir el consejo médico para normalizarlas.
  • Cada seis meses ha de tomarse la tensión arterial. Si se está en valores anormales, cumplir las instrucciones que el médico dicte.


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Nuevos tratamientos para la calvicie

Nuevos tratamientos para la calvicie

Los avances científicos en cosmética contra la calvicie generan grandes expectativas en los afectados

Reunidos en Granada, bajo la enseña de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), los especialistas de la piel pasan revista a la situación de la calvicie en sus muy diversas formas. Aseguran que la pérdida del cabello puede combatirse de forma eficaz, pero emplazan a que no se combata sin la oportuna prescripción facultativa por los posibles efectos secundarios que pueden ocasionar.

  • Autor: JORDI MONTANER |
  • Fecha de publicación: 7 de septiembre de 2007

Un problema con múltiples facetas


Un especialista andaluz señalaba que hombres y mujeres permitimos a los farmacéuticos hacer su agosto a costa de remedios con los que no conseguimos nada: las mujeres con cremas adelgazantes y los hombres con lociones crece-pelo. Lo que está claro es que la cosmética se ha convertido en uno de los principales pilares de consumo y los interesados depositan en los avances científicos grandes expectativas. Lo primero en lo que los tricólogos (especialistas del cabello) están todos de acuerdo es en que no existe una sola forma de perder el pelo, sino varias.

El tratamiento con Minoxidil puede ser de ayuda especialmente en la alopecia por quimioterapia y en la tricotilomanía

La hipotricosis congénita y las displasias pilosas, por ejemplo, son malformaciones congénitas del cabello que se dan en niños que desde siempre presentan una cabeza poco poblada, con poco pelo o con un cabello pobre y escaso que se rompe con facilidad y no llega jamás a alcanzar una longitud determinada. La mayoría de veces es un defecto aislado aunque puede acompañarse de una hiperqueratosis de los folículos pilosos y de otras alteraciones raras como defectos en uñas y ojos, escasa sudoración y presentar muy baja estatura. «En estos casos se ha demostrado que la aplicación diaria de una solución hidroalcohólica de minoxidil al 1% mejora, lentamente, el proceso», explica Juan Ferrando, profesor titular de dermatología en la Universidad de Barcelona y vicepresidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

«En niños mayores y adolescentes puede utilizarse minoxidil al 2% (ésta es la dosis en que se comercializa), pero siempre bajo control facultativo puesto que un mal uso de la loción puede producir hipertricosis facial u otros trastornos». La alopecia cicatricial se debe a una lesión causada directamente sobre la raíz del cabello en forma de traumatismo, tandas de radioterapia o quimioterapia, tricotilomanía (manía de estirarse el pelo hasta arrancarlo en su totalidad), tiñas mal curadas, foliculitis crónicas del cuero cabelludo y enfermedades inflamatorias crónicas que afectan selectivamente al bulbo piloso hasta conseguir su atrofia (liquen plano pilar, lupus eritematoso, esclerodemia, pseudopelada o alopecia frontal fibrosante).

«Lo más importante es tratar la causa y, en segundo lugar, intentar reforzar el cabello aún conservado y recuperar el perdido, aunque sea en pequeña instancia». De nuevo minoxidil a concentraciones que oscilan entre el 3 y el 5% (recientemente se han comercializado preparados a esta concentración) puede ser de ayuda, especialmente en la alopecia por quimioterapia (está demostrado que se recuperan antes) y en la tricotilomanía.

EFLUVIOS

Un efluvio es un recambio de pelo agudizado por algún motivo. El cabello albergado en la cabeza se recambia por completo de cada tres a cinco años. Dicho recambio tiene lugar de forma paulatina y sin que apenas se aprecie aunque en ciertas épocas del año, como en primavera y especialmente en otoño, el proceso se hace más ostensible. Cuando por algún motivo (posparto, estrés, fiebre prolongada, efecto de algunos fármacos, dietas carenciales, anorexia, reglas abundantes con pérdida de hierro o anemia crónica, entre otras) se acentúa la caída los tricólogos hablan de efluvios. Pueden ocurrir tanto en fase anagénica, de crecimiento del cabello, como telogénica, de caída. En todos estos casos, aseguran los expertos, también se ha demostrado que la aplicación diaria de minoxidil al 5% ayuda al acortamiento de la fase de recuperación del cabello.

Tratamientos

La alopecia androgenética es la típica alopecia masculina flanqueada por entradas y culminada con coronilla. Pero los dermatólogos recuerdan que algunas mujeres también sufren en mayor o menor grado esta forma de alopecia difusa y paulatina en las regiones parietales. Para complicar más las cosas, hay hasta un 10% de hombres que presenta el patrón difuso femenino en lugar del patrón masculino. Se trata de una calvicie que cada vez se detecta en edades más precoces, incluso en niños prepuberales, y que guarda relación con antecedentes familiares.

Para tratar este trastorno, Juan Ferrando consigna el valor de tres tratamientos suficientemente contrastados y con garantías científicas: el autotrasplante de cabello, el tratamiento tópico con minoxidil, en concentraciones del 2% al 5%, y el oral con finasterida de 1 miligramo. En cuanto al autotrasplante de cabello, los especialistas certifican que se trata de un método eficaz y seguro que se complementa con los anteriores, «aunque después del trasplante, ya sea hombre o mujer, se ha de seguir el tratamiento con minoxidil o finasterida porque, de lo contrario, se seguirá perdiendo cabellos que por evolución natural corresponde que se pierdan y sólo persistirían, aisladamente, los cabellos trasplantados».

«En un futuro próximo aparecerán nuevas moléculas destinadas a conservar el cuero cabelludo y a desafiar la caída estacional»

Ferrando recomienda en estos casos lavar el pelo muy a menudo. «No es cierto que el cabello se pierda por lavarlo demasiado y, en cambio, una superficie bien limpia permite una mejor penetración del producto usado hasta la raíz». Finasterida, el tratamiento oral, actúa impidiendo la conversión de la hormona testosterona a dehidrotestosterona (DHT), al inhibir la acción de la enzima cinco-alfa reductasa que cataliza dicha conversión. «De esta forma evita la incorporación de la DHT al folículo piloso y evita la alopecia». Estudios llevados a cabo recientemente han permitido constatar la eficacia y seguridad del tratamiento en hombres de menos de 50 años.

Dutasterida, finasterida y células madre

Más allá de esa edad hay que tener en cuenta que el tratamiento puede reducir hasta en un 40% el antígeno prostático específico de superficie (PSA) que los urólogos identifican con cáncer de próstata. Por este motivo, todo paciente asignado a este tratamiento debe advertirlo a su especialista o al médico de cabecera que muchas veces es quien solicita el análisis. En mujeres, finasterida ha reportado efectos beneficiosos al igual que flutamida o acetato de ciproterona (antiandrógenos), aunque el uso de estos dos últimos fármacos como antialopécicos todavía no haya sido aprobado por las agencias del medicamento.

Los tricólogos depositan su confianza en las posibilidades de un nuevo agente, la dutasterida, que en los ensayos realizados hasta ahora ha demostrado un efecto terapéutico superior incluso al de finasterida, por más que sus efectos secundarios obliguen a replantear la conveniencia de incorporarlo al arsenal terapéutico contra las calvicies. «Lo que parece claro es que en un futuro muy próximo aparecerán nuevas moléculas destinadas a conservar el cuero cabelludo y a desafiar la caída estacional», señala Ferrando. Estos agentes tendrían por diana terapéutica la aromatasa, enzima encargada del paso rápido de los andrógenos (hormonas masculinas) a estrógenos (hormonas femeninas) en el ciclo fisiológico del cabello.

Por último, investigadores de la European Hair Research Society (EHRS) han conseguido cultivar células madre de folículo piloso que han inoculado en superficies de cuero cabelludo para averiguar si son capaces de crear cabello nuevo. «El resultado ha sido muy esperanzador en animales de laboratorio, pero falta confirmar el mismo éxito en seres humanos», afirma el experto.

ALOPECIA MALDITA

Si alguna forma de calvicie constituye realmente un desafío terapéutico para el especialista ésta es, sin duda, la alopecia areata. Se trata de una pérdida de cabello que comienza en forma de placas circulares y que también puede ir acompañada de un deterioro de las uñas (que cobran un aspecto como de haber sido mal lijadas). Esta entidad clínicamente está considerada como una enfermedad de base inmunológica, motivada por una descompensación de linfocitos T alrededor de los folículos pilosos que provoca la interrupción del ciclo natural del cabello.

«Existe un factor de predisposición genética en esta alopecia, como lo demuestra el hecho de que en un 25% de los casos se identifiquen antecedentes familiares». Ferrando destaca que la mayoría las areatas focales curan mejor que las multifocales, para las que se precisa tratamiento especializado. «La alopecia areata difusa tiene una presentación muy aguda y llamativa pero suele responder rápidamente a la corticoterapia oral, bajo la atenta supervisión de dermatólogos con experiencia en estos tratamientos», sentencia el especialista.

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Tensión desbocada



La hipertensión arterial (HTA) es un problema que afecta al 10%-20% de la población adulta. De detección más compleja de lo que parece, su control se logra con ejercicio, dieta y medicación

La enfermedad cardiovascular, una de las mayores amenazas para la salud en los países occidentales, se ha convertido en una prioridad sanitaria por su elevado impacto económico y social. Habitualmente, las estrategias de prevención abordan los factores de riesgo cardiovascular (hipertensión arterial, hiperlipemia, tabaquismo y diabetes) de forma individualizada, aunque en realidad es frecuente que se presenten de forma combinada. De ahí que aumente la tendencia entre los expertos de buscar un enfoque conjunto para plantear la prevención y el tratamiento.

La tensión arterial es nictameral, es decir, sube por la mañana, disminuye durante el día y baja aún más en la noche

De todos los factores de riesgo, el control de la hipertensión arterial (HTA) es el que está reclamando mayor atención en la actualidad. Sin apenas síntomas al principio o poco específicos cuando empieza a manifestarse, la HTA se anuncia en forma de cansancio, dolores de cabeza, mareos al cambiar de posición o levantarse, zumbido de oídos o alteraciones de la visión. Con el paso del tiempo, si no hay control, va minando la integridad de riñones, retina, corazón y arterias. Puede causar una cardiopatía hipertensiva, aneurismas (rotura de vasos sanguíneos), nefropatía hipertensiva o accidente vascular cerebral o ictus. Las cifras indican que entre un 10% y un 20% de la población adulta en los países occidentales padece HTA.

Diagnóstico no tan sencillo

Aunque parece simple llegar a un diagnóstico de HTA, en la práctica no resulta tan sencillo ya que, además de la variabilidad de las cifras tensionales a lo largo del día, pueden registrarse elevaciones ocasionales y transitorias. Para atinar con el diagnóstico, se realiza una toma de tensión a la semana durante dos o tres meses, siempre en las mismas condiciones. Si, pese a todo, se mantienen las dudas se recurre a un registro continuo mediante un aparato portátil que registra la TA a intervalos de 30 minutos durante 24 horas.

Como norma general, se aceptan como límite unas cifras por encima de 160/95 mmHg, aunque se han fijado diferencias regionales en función de factores ambientales y genéticos. Las cifras tensionales, además, están sujetas a variaciones durante el día y tienen un ritmo nictameral, es decir, son más altas por la mañana, disminuyen ligeramente durante el día y aún más por la noche. El esfuerzo físico, el frío, el dolor, el miedo o situaciones de tensión psíquica como conducir, hablar en público o discutir, pueden elevar transitoriamente la tensión arterial. Eso sin contar la propia medición: el mero hecho de acudir a la consulta produce una reacción de alerta que tiende a elevarla, que se normaliza tras reposar un poco y repetir la toma un par de veces.

El conocimiento de que la HTA es esencial (se desconoce el mecanismo que la origina) o secundaria es fundamental para su control y tratamiento. En la secundaria suele identificarse una causa desencadenante (enfermedades renales, exceso de función de algunas glándulas endocrinas) que habrá que tratar para normalizar los niveles tensionales.

Dieta, ejercicio y medicación

El tratamiento de la HTA se basa en unas medidas higiénico-dietéticas básicas: dieta, ejercicio y medicación. La dieta está destinada a reducir el peso, incrementar el consumo de verduras, frutas y hortalizas y disminuir el consumo de grasas saturadas y de sal. Asimismo, un programa de ejercicio aeróbico, adecuado a la edad y a las circunstancias y siempre después de una revisión médica, ayuda a fortalecer el corazón, a bajar peso y a controlar la tensión arterial.

La prescripción de medicamentos debe ser exclusiva del médico y es frecuente, al inicio, que haya que efectuar cambios de tratamiento hasta encontrar las dosis y el fármaco adecuado. Es común que la HTA vaya ligada a cifras de colesterol elevado, lo que a la larga dificulta el cumplimiento terapéutico.


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Decirle al hijo joven de un fallecido por cáncer colorrectal que a él le va a suceder lo mismo suena a fastidio.

Francesc Balaguer, responsable de la Clínica de Alto Riesgo en Cáncer Colorrectal. Hospital Clínic de Barcelona

«La prevención en cáncer colorrectal es terriblemente efectiva para disminuir incidencia y mortalidad»



Con la creación de una Clínica de Alto Riesgo en Cáncer Colorrectal (CAR-CCR), el Hospital Clínic es el primer centro público español que apuesta por una atención específica y especializada de personas con un riesgo incrementado de padecer este tipo de cáncer, ya sea por factores genéticos o personales. Francesc Balaguer, responsable de la CAR-CCR, matiza que se trata de un centro piloto, de cuya eficacia depende la proliferación de más centros especializados de este tipo en el conjunto de la red pública.

JORDI MONTANER  | 20 de agosto de 2007

La CAR-CCR lleva un año funcionando. ¿Muchos pacientes?

Desde el 2006 hemos atendido a más de 700 pacientes y familiares por diferentes situaciones que condicionan un incremento del riesgo de cáncer colorrectal (síndromes de poliposis, cáncer colorrectal familiar o adenomas). De estas personas, el 70% han sido atendidas durante el primer trimestre del 2007 y se prevé que la tendencia al alza continúe.

Decirle al hijo joven de un fallecido por cáncer colorrectal que a él le va a suceder lo mismo suena a fastidio.

En un tercio de los pacientes que presentan este cáncer existen antecedentes familiares de la misma enfermedad. De estos pacientes, una parte tienen una mutación en los genes, que sus hijos pueden heredar y que los predispondrán a desarrollar la enfermedad. Hasta ahora, esta parte de la población no ha dispuesto de un soporte asistencial completo, integrado y protocolizado, lo que comporta que, en la mayoría de los casos, la práctica clínica haya sido muy limitada o, como mínimo, muy heterogénea.

¿Falta de recursos?

La principal razón de estos hechos se basa en la escasa coordinación que hay entre la atención primaria y la especializada, y en la necesidad de invertir en ella importantes recursos económicos, técnicos y humanos. De hecho, se estima que un 30% de las colonoscopias de control que se hacen actualmente están mal indicadas, y que las formas de cáncer colorrectal familiares están infradiagnosticadas o desatendidas.

Entonces, mejor concretar que abundar en la ambigüedad.

«El objetivo final es conseguir favorecer la atención integral del paciente, garantizar la equidad en todo el territorio y optimizar los recursos asistenciales»

Estas limitaciones del sistema actual son el contexto de la creación de un nuevo dispositivo asistencial de prevención, basado en una red de clínicas de alto riesgo. Algunas de ellas se ubicarán en hospitales de referencia, como es el caso del Hospital Clínic; otras operarán en hospitales comarcales y en áreas básicas de salud. El entramado de dispositivos que se pretende deberá trabajar de manera conjunta, aglutinando expertos multidisciplinares y recursos, a la vez que permitiendo una adecuada coordinación entre la atención primaria y la especializada. El objetivo final del proyecto pionero es conseguir un modelo que favorezca la atención integral del paciente, garantice la equidad en todo el territorio y optimice los diferentes recursos asistenciales.

¿La coordinación con la atención primaria también se ha puesto en marcha?

En esta primera fase, que está provisionalmente en funcionamiento hasta el 2008, el Hospital Clínic de Barcelona actúa de forma coordinada con el Consorcio de Atención Primaria de Salud del Eixample (CAPSE) y el CAP de Les Corts, también en Barcelona. Pero el proyecto contempla, en una segunda fase, que el modelo actual se extienda a otros hospitales de segundo nivel y a sus correspondientes áreas básicas de salud.

¿Por qué el cáncer colorrectal?

Porque representa uno de los tumores más prevalentes en nuestro medio, donde constituye la segunda neoplasia más frecuente tanto en hombres como en mujeres, por detrás del cáncer de pulmón en el género masculino y del de mama en el femenino. Además, si consideramos ambos sexos de manera conjunta, el cáncer colorrectal ocupa el primer lugar en incidencia y representa la segunda causa de muerte por cáncer. Así, en España, cada año se diagnostican más de 25.000 casos nuevos que derivan en más de 11.000 personas fallecidas, el doble que lo que comportan causas de muerte mucho más mediáticas como los accidentes de tráfico y el SIDA sumados.

Y sabiendo lo que ocurrirá, ¿va a morir menos gente?

El cáncer colorrectal es el paradigma de los cánceres susceptibles de prevención. De hecho, se ha demostrado que las estrategias preventivas son terriblemente efectivas tanto para disminuir su incidencia como la mortalidad asociada. La CAR-CCR del Hospital Clínic de Barcelona tiene precisamente como objetivos atender de forma global a las personas, pacientes y familiares con un riesgo incrementado de padecer un tumor colorrectal.

¿Evitando la aparición del tumor?

Este es el objetivo final o, si no es posible, minimizar el impacto que puede comportar en el pronóstico y la calidad de vida del enfermo. La actuación preventiva de la CAR-CCR se comparte con los médicos de atención primaria de la zona, de acuerdo con el protocolo asistencial común al que me he referido y, a la vez, se quiere coordinar con otras unidades ubicadas en hospitales de segundo nivel integrados dentro de la red.

Ubicar una clínica de estas características en el seno de un gran hospital, ¿no puede resultar contraproducente?

Al contrario. En el ámbito asistencial, la CAR-CCR es un centro pionero que agrupa a todos los profesionales implicados en la atención de esta población de riesgo, y en especial aquellos que mejor conocen las medidas de consejo y análisis genéticos, endoscopia de alta complejidad, radiología y cirugía mínimamente invasiva. Trabajamos conjuntamente con una unidad de endoscopia digestiva, un servicio de genética con capacidad para hacer análisis de mutaciones de determinados genes, un servicio de anatomía patológica, un servicio de radiodiagnóstico, un servicio de cirugía gastrointestinal y un servicio de psicología con experiencia en consejo genético.

Un gran equipo multidisciplinar.

Además de todos estos recursos, la CAR-CCR también dispone de unas herramientas de trabajo básicas para hacer el seguimiento de los pacientes atendidos y de sus familias, un archivo y bases de datos para guardar el material confidencial y una genoteca para almacenar ADN.


LAS CUATRO CARAS DEL RIESGO

La CAR-CCR va dirigida a todas aquellas personas con un riesgo elevado de presentar cáncer colorrectal en base a su historia individual o familiar. Los médicos de atención primaria se encargan de identificar a estas personas, pero su retrato robot está servido:
  • Personas que pertenecen a familias con cáncer colorrectal hereditario no polipósico. En esta situación, el cáncer colorrectal se debe a mutaciones en unos genes determinados llamados MYH, MSH2, MLH1 y MSH6. Cerca del 80% de los individuos que presentan estas mutaciones desarrollarán un cáncer colorrectal a lo largo de la vida.
  • Personas que pertenecen a familias con poliposis, afección en la que se forman crecimientos que sobresalen de las membranas mucosas de las paredes interiores del colon y el recto. También se trata de una enfermedad hereditaria debida a mutaciones en el gen APC. Prácticamente la totalidad de los pacientes que desarrollan esta enfermedad presentarán un cáncer colorrectal antes de los 45 años si no son intervenidos quirúrgicamente de manera preventiva.
  • Personas con antecedentes familiares de cáncer colorrectal. En los últimos estudios se ha podido saber que cerca de un tercio de los pacientes con cáncer colorrectal tienen antecedentes familiares. Por otro lado, en las personas con estos antecedentes, el riesgo de desarrollar un cáncer colorrectal se multiplica entre 2 y 4 veces en relación a la de la población general.
  • Pacientes con adenomas colorrectales. El hecho de haber desarrollado un adenoma (un tipo concreto de pólipo) aumenta el riesgo de presentar nuevas lesiones a lo largo del seguimiento.
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¿Piensas que el Agua Oxigenada es poca ultilidad? Pues entonces sorprendete

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¿Piensas que el Agua Oxigenada es poca ultilidad? Pues entonces sorprendete

El Água Oxigenada se desarrolló en  Objetivo del invento - la decada de 1920 por cientificos, con el objetivo de contener  Barato; problemas Fácil infecciones y  de Transporte; gangrena en los soldados en el Fácil Almacenamiento; frente de  Fácil Utilización; Segunda batalla. En la  Sin efectos colaterales. Geurra Mundial disminuyó el número de amputaciones.

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La eficácia doméstica del Água Oxigenada.

1. Una cucharada de postre de este producto usada para hacer gargaras y mantenido en la boca durante algunos minutos, mata todos los germenes bucales, blanqueando los dientes. Escupirlo después de las gargaras.

2. Mantener los cepillos de dientes en una solución de agua oxigenada conserva los cepillos libres de germenes que causan gengivitis y otros problemas bucales.

3. Un poco de agua oxigenada en un paño desinfecta superficies mejor que cualquier otro producto. Excelente para usar en cocinas y baños.

4. Táblas para la carne y otros utensilios son totalmente desinfectados después de su uso, con un poco de agua oxigenada. El producto mata cualquier bacteria o germen, incluida la salmonela.

Aplicada en los pies, por la noche, evita problemas de hongos que causan los principales problemas en los pies, inclusive el mal olor.

Aplicada en la heridas (várias veces al dia) evita infecciones y ayuda en la cicatrización. Hasta casos de gangrena remitiran con su uso.

7. En una mezcla a medias con agua pura, puede ser aplicada en la nariz en resfriados y y sinusitis. Esperar algunos instantes y sonarse la nariz. Esto mata germenes y otros microorganismos nocivos.

8. Un poco de água oxigenada en el agua del baño ayuda a mantener la piel saludable, pudiendo ser usada en casos de micosis y hongos.

Ropas que precisen desinfeccion 9. (pañuelos, faldas, etc.), o aquellas en contacto con secreciones corporales y sangre, pueden ser totalmente desinfectadas si se remojan en una solución conteniendo agua oxigenada antes del lavado normal.

10. Ciertamente encontrarás otras formas de usar el agua oxigenada en tu casa.

Ante sus muchas posibilidades, usala moderadamente, debido a su principio activo fuerte. Cuando el asunto se refiera a tu salud, antes consulta a un médico para que no hay mas perjuicios que beneficios.
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Concepto actual de locura y las nuevas formas de tratamiento

VRF : ES muy largo y al principio se hace "algo ladrillo" , pero a medida que lo vas leyendo es MAS INTERESANTE acabando siendo INTERESANTISIMO.
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Interesante conferencia sobre la evolución de la Psiquiatria.  Sin desperdicio de los 70 hasta la actualidad.
Concepto actual de locura y las nuevas formas de tratamiento

Enrique González Duro

Texto íntegro de la conferencia de clausura del Ier Encuentro Estatal sobre "Perspectivas Críticas en Psicología y Psiquiatría". Málaga, Octubre 2001. Publicado en la revista El rayo que no cesa nº 4 (anuario 2002)

Hubo un tiempo demasiado lejano -o no tan lejano- en que un grupo de jóvenes psiquiatras, los que militábamos en la llamada corriente antipsiquiátrica, reivindicábamos de un modo un tanto provocador el uso de la noción y la palabra locura. Una palabra de amplio uso popular, ambigua y de múltiples acepciones, que se aplicaba sin ningún rigor, pero con la mayor naturalidad. Definir la locura era casi imposible, pero tampoco era necesario, porque no se trataba de un concepto científico-técnico sobre el que únicamente el "sabio" especialista podría pontificar. Era una concepción enteramente popular, que todo el mundo conocía, entendía y podía oponerse, precisamente por su ambigüedad y fácil revocabilidad.

Ciertamente, llamar loco a alguien porque incordiaba a los demás, podía resultarle fastidioso o denigratorio, pero nunca le significaba un calificativo definitorio y mucho menos definitivo, justamente por no estar avalado por un diagnóstico psiquiátrico. En cambio, diagnosticarse de demente, de esquizofrénico, de psicópata o simplemente de histérico le suponía casi automáticamente un estigma social negativo y el correspondiente tratamiento correctivo.

Con el diagnóstico psiquiátrico, el loco era reconvertido en enfermo mental y sometido a tratamiento, incluso en contra de su voluntad. Ya que, la psiquiatría de entonces era omnipotente frente al loco o enfermo mental, cuyo discurso se negaba por incoherente y cuya palabra sólo servía para verificar un diagnóstico. Era muy fácil diagnosticarle, tratarle y curarle, lo que a menudo suponía corregir su conducta, reeducarlo y domesticarlo. Lo curioso es que muchos enfermos curados de este modo debían pasar larguísimos años en el manicomio.

Entonces se decía que los enfermos mentales eran incurables, o que podían recaer si eran dados de alta. Sin embargo, la psiquiatría creía tener suficientes "armas terapéuticas" para curar a los locos, aunque para ello tuviera que encerrarlos y tratarlos coercitivamente: choques biológicos, abscesos de fijación, contención mecánica, celdas de aislamiento, lobotomías, altas dosis de psicofármacos, etc. Y de hecho, la psiquiatría curaba, tal vez demasiado, a unos enfermos que no se consideraban enfermos y que no deseaban ser curados, al menos de aquellos modos y maneras.

Con el diagnóstico y tratamiento psiquiátrico, el loco perdía gran parte de su condición humana y adquiría la categoría de enfermo, de simple portador de síntomas de una extraña enfermedad, que debían ser eliminados a toda costa. Porque el loco era peligroso, o -podía serlo en cualquier momento, y por eso era preciso detectarlo precozmente, internarlo, tratarlo y curarlo.

Frente a esta noción de enfermedad mental como algo incomprensible, de origen misterioso y con riesgo imprevisible de peligrosidad social, nosotros preferíamos la noción popular de la locura, que se presentaba como un fenómeno inclusivo de la condición humana, que surgía en un determinado contexto social-familiar, como el subproducto de un proceso contradictorio que había pesado sobre el sujeto a lo largo de toda su vida.

Para nosotros, la locura era un discurso, extraño, pero susceptible de ser analizado y comprendido en términos de dinámica interactiva, de la propia biografía, etc. Un discurso que, en el fondo, expresaba las contradicciones de la familia y de una sociedad racionalista en exceso, aunque alienada en cuanto a la verdadera satisfacción de las necesidades humanas. De una sociedad que, al no poder integrar "felizmente" a todos sus miembros excluía a los que no se adaptaban a la realidad normativa. Esa función exclusora y clasificadora la asumía la psiquiatría oficial.

La psiquiatría quiso "apropiarse" de la locura de un modo monopolista. Y la desenraizó del contexto en que emergía, la desocializó y la vació de contenidos personales, convirtiéndola en enfermedad mental, una categoría abstracta análoga a la verificada empíricamente en la enfermedad somática. La enfermedad mental fue considerada como un "desorden interior" de quien la padecía, que podía producir "desorden exterior" en la familia, en el trabajo, en la sociedad. Por eso era preciso corregir ese "desorden interior", sobre todo para normalizar la conducta desviada y restablecer el orden natural de las cosas.

Claramente se deducía la ideología conservadora e incluso reaccionaria de aquella psiquiatría, que desempeñaba una importante misión de "defensa social", aunque utilizando un hábil disfraz médico. Catalogando a los perturbados o perturbadores mentales como enfermos, y tratándolos como tales, los colocaba en una posición de inferioridad social y dependencia a la familia, al psiquiatra o al manicomio, se les negaba el derecho de gobernarse a sí mismos, incapacitándoles "de facto".

Por todo ello, nosotros preferíamos tratar más con locos que con enfermos mentales. A los locos no podía vérseles como seres inferiores, tarados o deficitarios, sino como gente que sentía, y sentía mucho, que sufría más de lo que se podía imaginar y que si, a veces, se mostraba de un modo poco inteligible, era su propia dificultad de comunicación, por su aislamiento y por el rechazo e incomprensión de quienes les atendían. Como locos, podíamos verlos como personas si sabíamos acercamos lo más posible y comunicarnos con ellos. Y cuando realmente lo hicimos, cuando acortamos la "distancia" que nos separaba de ellos, pudimos percatamos de que no eran tan "diferentes", que era posible la compasión, el sentir como ellos, el identificamos con ellos.

La locura de los otros podía servirnos como espejo más o menos deformante de nuestra realidad psíquica, de nuestra propia locura reprimida. Por eso la locura asustaba y tendía a proyectarse en otros, pero también atraía, fascinaba y contaminaba. La locura podía ser asimilada como un fenómeno colectivo, y redistribuida dentro de una misma comunidad, para que unos no fueran tan locos, ni otros tan normales. Y probablemente así todos seríamos más felices y más libres.

¿Fue aquello una utopía? Parcialmente, no. Se avanzó mucho, aunque también se regresó bastante. Se criticó eficazmente la función de la psiquiatría llamada científica, y se luchó duramente contra la Bastilla que representaba el manicomio. Se cuestionó la medicalización de la locura, y se abrió la posibilidad de intervención de otros profesionales, potenciándose métodos terapéuticos más comprensivos, más compasivos, más suaves: la psicoterapia, la terapia de grupo, la comunidad terapéutica, la terapia de familia. Y los psicofármacos, cada vez más eficaces y con menos efectos secundarios, se usaron con moderación. La psiquiatría tradicional hubo de recular y replantearse muchas cosas, aunque esperaba mejores tiempos, como los que en parte ya han vuelto.

Sucesivamente, se pusieron en marcha ambiciosos proyectos de reforma psiquiátrica en el sector público: la Psiquiatría Social en Gran Bretaña, la Psiquiatría Comunitaria en Estados Unidos y Canadá, la Psiquiatría de Sector en Francia y Suiza, la Reforma Italiana, la tímida y tardía Reforma Psiquiátrica en España, etc. Se progresó mucho en no demasiado tiempo, pero surgieron importantes contradicciones que se resolvieron mal o no se resolvieron. Y vinieron los fracasos con respecto a los objetivos planteados, los frenazos administrativos, la resistencia de los intereses creados, estancamiento, parálisis y hasta miedo a las represalias. Luego sobrevino ese híbrido de la llamada salud mental, cuyas políticas han sido diseñadas por gestores y no por profesionales. Pese a sus bellos proyectos preventivos y comunitarios, la salud mental se ha insertado administrativamente en el sistema de salud general, posibilitando la remedicalización, el retorno del objetivismo médico y de la psiquiatría biológica y la reconversión definitiva de la locura en enfermedad mental.

No obstante y con respecto a tiempos pasados, la situación de los enfermos mentales en la sociedad ha mejorado notablemente. La vida en la mayoría de los servicios de salud mental se ha humanizado, tienden a reconocerse los derechos humanos de los pacientes, y su organización como centros de servicio público se ha acercado a las crecientes demandas de buena parte de la población.

Pero, sin duda, lo más novedoso ha sido que, al cabo de los siglos, los locos están dejando de ser considerados como peligrosos sociales, siendo sustituidos en el imaginario colectivo de los horrores por otros chivos expiatorios: delincuentes, drogadictos, terroristas, inmigrantes, pilotos de Iberia o talibanes. Para la psiquiatría clásica, la peligrosidad del enfermo mental era una noción bastante misteriosa y profundamente paradójica, puesto que implicaba al mismo tiempo la afirmación de una cualidad inmanente en el loco (ser peligroso) y una simple probabilidad, la de que podría cometer una acción violenta. En realidad, era sólo una hipótesis nunca verificada en la mayoría de los casos: todos los locos, aún los más inofensivos, eran misteriosos portadores de una amenaza violenta, aunque la realización de esa amenaza era aleatoria y escasamente probable.

En caso de duda, el psiquiatra prescribía la reclusión manicomial del loco, o no le daba de alta aunque estuviese clínicamente "curado". A menudo, el encierro se perpetuaba simplemente como una brutal medida preventiva, y ese encierro indefinido del loco evidenciaba tautológicamente su peligrosidad social. Pero era una prevención en gran parte inaplicable, porque no se podía encerrar a gran cantidad de gente por una simple sospecha de peligrosidad, aunque sólo fuera porque el coste de esta operación sería enormemente desproporcionado.

Aún así, los manicomios, por numerosos y grandes que fueran, siempre estaban repletos de internos, en pésimas condiciones de vida. Y los límites del encierro se hicieron cada vez más evidentes, a medida que la peligrosidad del loco era una noción cada vez más extensa y polivalente. ¿Qué se podía hacer entonces? Al fin y al cabo de muchísimo tiempo se vio que no había otra salida que la humanización del enfermo. La popularización de la antipsiquiatría, allá por los años 60 y 70, derrumbó el secreto de la institución psiquiátrica, y la miseria humana que albergaba conmovió a la opinión pública, que se fue convenciendo de la escasa peligrosidad del loco y la injustificable crueldad de su encierro. Fue el comienzo del fin del manicomio, y el comienzo de la salida del "armario", del loco a la calle. La gente le fue perdiendo el miedo al loco, el loco se lo fue perdiendo al psiquiatra, en cuanto se percató de que éste podía atenderlo sin privarlo de su libertad, y el psiquiatra dejó de sentirse guardián del orden público, social o familiar.

Con la ayuda de los psicofármacos y el trato humanitario, y a veces psicoterapéutico, de los profesionales de la salud mental, resultó que los locos estaban menos locos de lo que todos imaginaban. Muchos aceptaron el status de enfermos, porque socialmente era más respetable y porque así podían ser escuchados, recibir consejo, medicinas y obtener alguna pensión o ayuda económica. Otros no se sometieron a ningún control y rechazaron las migajas que se le ofrecían, y sobre todo los que habían sido "salvajemente" desinstitucionalizados de los manicomios y abandonados a su suerte, se convirtieron en vagabundos callejeros.

Hubo gente, los buenos ciudadanos de siempre, que se escandalizó y protestó en los periódicos del "bochornoso" espectáculo de la miseria en la vía pública. En Nueva York la municipalidad tomó cartas en el asunto, y el psiquiatra español Rojas Marcos puso en marcha un programa para eliminar de las calles de Manhattan a los enfermos mentales sin hogar y someterlos a tratamiento coercitivo. Diariamente, las ambulancias llevaban al Hospital Psiquiátrico de Bellevue a decenas de personas sin hogar presuntamente necesitadas de internamiento inmediato y potencialmente peligrosas.

El Dr. Rojas Marcos declaró en 1987: "Este es el comienzo del renacimiento de la necesidad de los asilos o manicomios". Sin embargo, una de estas personas, la Srta. Brown, desafió el derecho del municipio a internarla y tratarla en contra de su voluntad, y finalmente logró ser liberada. De modo que aún persiste el prejuicio de la peligrosidad del enfermo mental, aún en países como Estados Unidos. Tan es así que el abogado de un reo para el que se pide la pena de muerte cometerá un grave error si alega enfermedad mental, porque el jurado creerá que el acusado, aunque no fuese el autor de ningún crimen, podría cometerlo en el futuro.

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Pese a todo, ese prejuicio de la peligrosidad del enfermo mental está en franca regresión. Diversos investigadores han demostrado que muchos de los llamados síntomas psiquiátricos pueden interpretarse como intento de adaptación del sujeto ante una situación vivida como intolerable, cumpliendo funciones positivas. En especial, en el caso de las mujeres, entre quienes el reconocimiento de síntomas psiquiátricos no se toma como una forma de debilidad, tal vez porque esos síntomas no se apartan demasiado del estereotipo tradicional del comportamiento femenino, es muy probable que la enfermedad sea un intento positivo de afrontar una situación insostenible y de obtener apoyo de los demás. Esto se ve claramente en la depresión, en la que el enfermo o la enferma obtienen ventajas que de otro modo no tendría: apoyo y afecto de la familia, evitación de responsabilidades y exigencias cotidianas, atención médica o psicológica, etc.

De modo que el diagnóstico de enfermedad puede ser ventajoso para ciertos grupos sociales que carecen de recursos para manejar su vida de otra forma, sin dejar por ello de ser iatrogénico y encubridor de la problemática de base. El tratamiento médico puede aliviar los síntomas del paciente, pero si no se desentraña esa problemática, la enfermedad que la enmascara puede cronificarase y requerir la toma indefinida de medicamentos. Lo malo es cuando el paciente entrevé que su problemática es difícil o insoluble, porque entonces preferirá aliviar sus síntomas con medicamentos, aunque sea por tiempo indefinido.

Aunque la mayoría de las personas consideraría la estancia en un hospital o unidad psiquiátrica como una experiencia que ha de ser evitada a toda costa, hay individuos que creen obtener beneficios de su estancia hospitalaria: puede sacarles temporalmente de una situación particularmente tensa y difícil, proporcionándoles una tregua en la que pueden mejorar su relación con los demás. Corren, sin embargo, el riesgo del hospitalismo, por el cual creen que no pueden vivir sin la protección permanente del hospital. Las estadísticas revelan el hecho de que las mujeres, los pobres y aislados, los desempleados, los sin hogar y las personas de edad avanzada tienen más probabilidades de ser hospitalizados que los otros grupos sociales, precisamente por su carencia de otros recursos. No obstante, para la mayoría de la gente el ser clasificado como enfermo mental sigue siendo un estigma social negativo, que puede ser definitivo y que finalmente puede llevarle a la incapacitación civil. Lo que no impide que haya grupos de autoayuda que utilizan deliberadamente la clasificación estigmatizante, no por rebeldía o para intensificar su desviación social, sino todo lo contrario, para lograr un comportamiento más adaptado a la sociedad.

El ejemplo más definido es el de Alcohólicos Anónimos, cuyos miembros son forzados a declararse alcohólicos, como si el beber fuese un pecado original contra el que han de luchar de por vida. De este modo, se crea el extraño concepto del alcohólico que no bebe nunca, tras el convencimiento de que puesto que se es alcohólico por y para siempre, no se puede beber. Y con mucho voluntarismo, con la ayuda mutua y predicando con el ejemplo, el enfermo puede dejar de beber, pero no se cura, ya que es incurable y como es incurable, no precisa médico.

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En el caso de los deficientes mentales, el rótulo se lo ponen los padres, tras los oportunos exámenes médicos y las evaluaciones psicológicas pertinentes. Con el rótulo de deficiente, los sujetos concernidos son enviados a circuitos especiales no médicos: escuelas especiales, talleres protegidos, centros de ayuda para el trabajo, etc., donde son invitados a trabajar de un modo no competitivo y escasamente productivo. El deficiente no será curado, entre otras cosas porque no es considerado enfermo, pero ni tan siquiera será rehabilitado o resocializado, y vivirá sobreprotegido por una familia angustiada que le impedirá el contacto con gente normal de su edad por miedo a que sea abusado. De ahí que los padres del deficiente hayan conseguido poder esterilizarlos en contra de su voluntad, pero legalmente. Un camino similar parecen haber emprendido las asociaciones de familiares de enfermos esquizofrénicos, que dicen luchar por la rehabilitación de sus hijos al tiempo que solicitan su incapacitación, o sea su muerte civil, y que en Estados Unidos han pedido que la esquizofrenia sea declarada una enfermedad puramente biológica, recomendando a sus miembros que no sigan terapias familiares, ¿Y qué decir de las familias autoorganizadas de las supuestas anoréxicas? En muchos casos, son esas familias las que han forzado el diagnóstico de la anorexia, multiplicando su número de tal modo que parece haberse producido una epidemia, al margen de cualquier control sanitario.

¿Quién está más loco? ¿Quién es más peligroso? La psiquiatría está en crisis, y no sabe que decir. ¿Y la Salud Mental? Con el neoliberalismo imperante, el Estado se inhibe y sólo presta los servicios mínimos a los más necesitados. El que quiera más salud, que se la pague y que elija entre las muchas ofertas del supermercado de lo "psi". Es el modelo americano.

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Desde hace unos veinte años la psiquiatría se encuentra ante la dificultosa tarea de responder a la imparable demanda de mucha gente que tiende a psiquiatrizar o psicologizar el sufrimiento que le genera la dificultad de vivir, la frustración de su afán de éxito, la sensación de haber fracasado o el miedo a fracasar, la imposibilidad dé amar o ser amado, la soledad, el aislamiento, la carencia de raíces, la difusión de la propia identidad, etc., y que busca una solución rápida y efectiva para sus vidas. Desconectada de su pasado inmediato y con un futuro incierto, precisa de felicidad aquí y ahora, sin drogarse, sin beber, sin fumar y sin transgredir ninguna norma, y la busca en quien se la oferte.

En la medida en que los psiquiatras no quisieron o no pudieron despsiquiatrizar esos problemas, descodificando la demanda y ofreciendo vías de solución grupales o colectivas, mucha gente reorientó su demanda hacia otros profesionales o consejeros. Cayó el umbral de lo que la gente consideraba como enfermedad psíquica aumentando el volumen total de esas enfermedades, de lo que se beneficiaban los psicólogos, los trabajadores sociales y demás profesionales de la salud mental.

Para los psiquiatras cuyos ingresos provenían fundamentalmente de la práctica privada, fue preocupante esa potencial pérdida de clientela. Por eso tuvieron un claro interés en patologizar cualquier comportamiento más o menos anómalo o doliente, trivializando la patología psiquiátrica. Y así por ejemplo, ya en los años 60 los psiquiatras americanos no tuvieron inconveniente en definir como patológica la conducta rebelde de muchos jóvenes. Primero hablaron de una "disritmia cerebral difusa" y cuando este diagnóstico quedó descartado por absurdo, se pensó en la "hiperactividad y falta de atención de los escolares". En 1980 se reconvirtió en "trastorno de déficit de atención con hiperactividad", incluido en el famoso DSM-III. Nunca se llegó a saber ciertamente si los muchos escolares diagnosticados de "hipercinéticos" tuvieron efectivamente un trastorno orgánico verdadero, pero la cuestión era si esos jóvenes debían ser objeto de tratamiento médico o no. Y lo fueron: en 1995 los médicos americanos hicieron seis millones de recetas de "Ritalin", y dos millones y medio de escolares americanos tomaron dicho fármaco. Era una forma de mantener la cuota de mercado, frente a otros profesionales que no podían prescribir medicamentos.

Así mismo, los límites de lo que constituía una depresión fueron aumentando extraordinariamente, tornándose en el tanto monta de disforia o distimia, sinónimo de infelicidad, con pérdida de apetito e insomnio. De este modo, la depresión se fue convirtiendo en el trastorno por excelencia de la práctica psiquiátrica, que disponía de antidepresivos cada vez más eficaces. Los médicos preferían diagnosticar lo que podían tratar fácilmente con fármacos. Por otra parte, los "trastornos de personalidad" aumentaron considerablemente, convirtiéndose en el cajón de sastre de la psiquiatría.

Los llamados "trastornos de la personalidad múltiple" irrumpieron desde la oscuridad en los años 80 y se transformaron en casi una epidemia, que ya ha desaparecido tan misteriosamente como apareció; y de los "trastornos de la personalidad antisocial" podría decirse algo parecido. En muchos casos, estos y otros trastornos de personalidad no son sino una acentuación de los rasgos característicos de determinadas personalidades. Y dar categoría de enfermos a personas porque resultan problemáticas o difíciles para otras, no puede significar otra cosa que patologizar una conducta esencialmente normal, aunque molesta e inquietante. Con tales diagnósticos, se rebaja el umbral de los individuos que se consideran enfermos, y consecuentemente, aumenta el número de enfermos mentales. Y más aún, el número de pre-pacientes, con síntomas del "nivel subumbral" o con pródromos poco apreciables a simple vista.

Así, se diluye el concepto de enfermedad resultando altamente rentable para muchos. No es sólo interés económico, porque desde los años 60 y 70 la psiquiatría americana no quería quedarse rezagada con respecto a la psicoterapia, que por entonces se demandaba crecientemente y que el tratamiento psicoanalítico sólo podía cubrir en muy escasa proporción. Mientras la psiquiatría, medicalizándose, trataba de aumentar su cuota de mercado, la competencia en el mercado de la psicoterapia iba en aumento, porque mucha gente no se conformaba con medicamentos, y quería hablar, desahogarse, ser aconsejada. El desafío inicial le había venido de la asistencia social, cuyos profesionales, tras la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a hacer psicoterapia en grupos pequeños y entre familiares de enfermos. Los psicólogos entraron en el mercado de la psicoterapia a partir de 1951, cuando Carl G. Rogers publicó su libro "Terapia centrada en el cliente". La psicoterapia de Rogers no requería el dominio de un sistema terapéutico tan complejo como el freudiano, pues bastaba con la creencia en los buenos sentimientos para que el paciente pudiera reconstruirse a sí mismo. Según Rogers, "el individuo tiene dentro de sí mismo amplios recursos para la autocomprensión, para alterar el concepto de sí mismo, sus actitudes y su conducta autodirigida", y estos recursos podía utilizarlos si se le proporcionaba un clima de "actitudes psicológicas facilitadoras". O sea, era una psicoterapia simple que fácilmente podían realizar los psicólogos. Luego llegaron los conductistas, ofertando soluciones prácticas para muchos problemas psicológicos y psiquiátricos, incluida la homosexualidad.

Inicialmente los psiquiatras reaccionaron contra el intrusismo de todas estas psicoterapias no médicas, pero finalmente ganaron los psicólogos, aunque sólo fuera por su mayor número. Y la psicoterapia no médica se convirtió en una actividad en expansión, atendiendo inicialmente la demanda de gente descontenta de sus vidas, que no sufrían de síntomas característicos de enfermedades psíquicas, aunque podrían haber sido catalogados como pacientes. Pero la psiquiatría se venía abajo, porque iba perdiendo su sitio. Los psiquiatras habían sido preparados para tratar enfermedades psíquicas más o menos severas, pero en sus consultorios privados atendían sobre todo las psiconeurosis más leves y lucrativas. Al hacerlo así, se vieron compitiendo con los psicólogos y otros profesionales de la salud mental. Y para no perder su cuota de mercado, continuaron ampliando la definición de enfermedad, con objeto de incluir conductas y síntomas considerados pre-clínicos y responder a la gran demanda del público americano con una psicoterapia para atender sus problemas cotidianos.

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El riesgo de errar por el desierto aumentó cuando la psiquiatría optó por el diagnóstico medicalizante. Porque no era fácil para la psiquiatría, donde, a diferencia de la medicina somática, la etiología era desconocida en la mayoría de los casos, y la enfermedad mental era clasificada en base a los síntomas y no a las causas. Otro riesgo añadido eran las distintas tradiciones nacionales en los criterios clasificatorios de las presuntas enfermedades mentales; nadie, ejemplo, utilizó tanto el diagnóstico de esquizofrenia como los psiquiatras americanos. Y contaba además con la resistencia de muchos psiquiatras de inspiración psicoanalítica, que daban mayor importancia a las claves psicodinámicas de los pacientes que a su diagnóstico psiquiátrico. Con todo, la psiquiatría comenzó pronto a plantearse la necesidad de obtener un diagnóstico correcto para el tratamiento de las enfermedades mentales. La disponibilidad de medicamentos específicos para la psicosis y la depresión hizo del diagnóstico médico una necesidad práctica.

En 1948 la Asociación Psiquiátrica Americana nombró un comité de nomenclatura que se puso a trabajar para elaborar un solo sistema de clasificación de enfermedades, y en 1952 publicó el "Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales", más conocido como el DSM-I. Dicho Manual reflejaba el saber del comité que lo había elaborado, de inspiración psicoanalítica en la mayoría de sus miembros, aunque seguía admitiendo el término de "reacción" (reacción esquizofrénica, reacción antisocial, etc.) como reconocimiento al pionero de la psiquiatría americana, Adolph Meyer. El auge del Psicoanálisis de los años 60 en la psiquiatría americana se reflejó aún más claramente en el DSM-II, que apareció en 1968: el término "reacción" fue sustituido por el de "neurosis", y el persistente término freudiano "histeria" apareció reemplazando a la "reacción de conversión" y a la "reacción disociativa"... Entre los que habían redactado el DSM-II figuraba el psicoanalista Robert Spitzer, que luego renegó del psicoanálisis y decidió llevar el diagnóstico psiquiátrico en dirección contraria, en el sentido de que el diagnostico fuese lo más preciso posible y que se correspondiese con lo que presumiblemente eran "entidades naturales" de la enfermedad; era lo que el alemán Kraepelin había comenzado a hacer a principios del siglo XX. Había que crear criterios operativos para determinar exactamente qué síntomas habían de estar presentes para que un médico pudiera hacer un diagnóstico.

Spitzer conectó con un grupo de psiquiatras que trabajaban en Saint-Louis con intereses similares a los suyos: química cerebral, biología y clasificación, temas por entonces muy pasados de moda. Formaron el grupo de los "neokraepelinianos", que se fue haciendo famoso por sus trabajos de investigación biológica en las enfermedades mentales. En 1972 este grupo, dirigido por Feighner, publicó la primera serie de criterios rigurosos para realizar el diagnóstico. Así, para diagnosticar un paciente depresivo, este debía tener: a) un estado de ánimo disfórico; b) por lo menos cinco de una lista de ocho criterios, incluyendo el escaso apetito, los sentimientos de culpa, etc.; e) que la enfermedad durara por lo menos un mes antes de que el paciente buscara ayuda. Y sucesivamente se anunciaron una serie de criterios similares para una completa gama de trastornos psiquiátricos. Los "criterios de Feighner" permitieron la standarización del diagnóstico de una clínica a otra, de una universidad a otra, de un país a otro, y fueron plenamente asumidos por el citado Spitzer.

En 1974 el director médico de la Asociación Psiquiátrica Americana se reunió con Spitzer y con el psicólogo Theodore Millon, y de esa reunión salió el equipo encargado de elaborar el DSM-III, dirigido por el propio Spitzer y cuyos miembros se decantaban mayoritariamente por la psiquiatría biológica. El DSM-III se publicó en 1980, siendo recibido como una victoria de la ciencia. A partir del asentamiento presuntamente científico de este tercer Manual, la psiquiatría americana regresó al mundo de la medicina, aplicando el modelo médico al diagnóstico psiquiátrico y minimizando el modelo "biopsicosocial" de la llamada salud mental. Tal reposicionamiento de la psiquiatría americana tuvo un gran impacto en todas partes.

A principios de los 90, el DSM-III, o la versión revisada del que apareció en 1987 (DSM-III-R) se había traducido a veinte idiomas, convirtiéndose casi en el libro básico para la formación académica de los psiquiatras de todo el mundo, que pasaba página al enfoque psicoanalítico o psicodinámico. Se había vuelto a los principios positivistas del siglo XIX, rechazándose de plano cualquier planteamiento antipsiquiátrico.

Sin embargo, la psiquiatría al estilo del DSM-III parecía dirigirse, de algún modo, al desierto, porque, lejos de la rigurosidad diagnóstica que se pretendía, el umbral de lo patológico seguía bajando. Y así, de los 180 trastornos mentales descritos en el DSM-II se pasó a los 265 del DSM-III y a los 297 del DSM-IV, publicado en 1994. ¿Podía verdaderamente dividirse la "naturaleza psiquiátrica" en 297 partes? El interminable desfile de síntomas y trastornos causaba la impresión de que podría irse de las manos. Realmente, ya se había ido de las manos, porque el equipo que redactó el DSM-III tuvo que hacer concesiones a las muchas presiones ideológicas que recibió. En primer lugar, tuvo que eliminar de sus listas a la homosexualidad, porque los grupos autoorganizados de homosexuales fueron muy activos y se negaron en rotundo a ser considerados como entes patológicos: felizmente. Por contra, los psicoanalistas no tuvieron ningún éxito al oponerse a la desaparición del término "neurosis" del DSM-IV, con lo que Freud quedaba eliminado de un plumazo.

Otro caso curioso fue la invención del llamado "trastorno de estrés postraumático". En los años 70 los veteranos del Vietnam, constituidos en un poderoso grupo de presión, creían que sus dificultades para reintegrarse en la sociedad eran de carácter psiquiátrico y podían explicarse como resultado del trauma de la guerra: el "trauma masivo retardado" podía producir posterior "culpa, rabia, la sensación de ser un chivo expiatorio, torpeza y alienación". Hubo una fortísima campaña nacional, y el "trastorno del estrés postraumático" fue una realidad clínica, y como tal, incluida en el DSM-III. Como alguien dijo, "el trastorno del estrés ostraumático está en el DSM-III porque un grupo de psiquiatras y veteranos trabajaron consciente y deliberadamente durante años para ponerlo ahí. Estos, por fin, tuvieron éxito porque estaban mejor organizados, políticamente activos y tuvieron más suerte que sus opositores". La experiencia de los homosexuales y de los veteranos del Vietnam dejaba claro que el diagnóstico psiquiátrico, o el no diagnóstico, era para quien se lo trabajaba.

El "trastorno del estrés postraumático" ha sido considerablemente ampliado en el DSM-IV, aplicándosele secundariamente a los más diversos acontecimientos traumáticos: ataques personales violentos (agresiones sexuales y físicas), atracos, robos de propiedades, ser secuestrado, ser tomado como rehén, ser torturado, encarcelamiento como prisionero de guerra o en campos de concentración, desastres naturales o provocados por el hombre, accidentes automovilísticos graves, diagnóstico de enfermedades potencialmente graves, constancia de que el propio hijo padece una enfermedad muy grave, etc. etc. Si bien transformar las víctimas de todos estos traumas en pacientes ha permitido la consecución de pensiones o ayudas, también ha tenido consecuencias alienantes o encubridoras. El significado político y moral de un trauma como consecuencia de la violencia política o doméstica ha sido totalmente eufemizado o evitado. En su lugar, la violencia ha sido tratada como un trastorno autónomo y propio del sujeto afectado, susceptible de alguna terapia por haber sido apaleado, violado o por haber visto cómo asesinaban a sus familiares o amigos.

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En el trasfondo de la evolución de las series del DSM yacía el continuo declive del psicoanálisis. Del DSM-IV se eliminó el término "neurosis" porque un nuevo grupo de trabajo se dio cuenta de que ahora tenía suficientes votos para acabar con él. Sin embargo irónicamente, la caída del psicoanálisis contribuyó a confundir a una psiquiatría que pretendía caminar hacia la ciencia y mantener su cuota de mercado, porque las psicoterapias no analíticas crecieron vertiginosamente de tal modo que en los años 70 se podían contar por lo menos 130 versiones: la gestalterapia, el rüfling, la bioenergética, el counseling, el análisis transaccional, el grito primario, la hipnosis, etc.

También hubo confusión y desorientación en el "ala biopsicosocial" de la psiquiatría comunitaria, y de la salud mental, cuyos planteamientos principales provenían de concepciones psicodinámicas. Sin Freud, ¿qué terapia aplicar a los pacientes? ¿La terapia de conducta, la terapia de grupo, la terapia familiar, el psicodrama o la farmacoterapia? Al cabo del tiempo, los psicofármacos parecen haber ganado la partida por goleada.

Entre las diversas causas que contribuyeron a la decadencia del psicoanálisis, fue importante la negativa o la resistencia de las compañías de seguros a pagar una psicoterapia tan larga como la analítica. Y el caso Osherof fue tremendamente significativo. Rafael Osherof era un médico de 42 años, que en 1979 fue ingresado en la famosa clínica psicoanalítica de Chesnut Lodge con síntomas de depresión. Durante 7 meses fue tratado con cuatro sesiones de psicoterapia analítica a la semana, negándosele toda medicación pese a su requerimiento. Por fin, el paciente fue traslado a otra clínica, donde fue tratado con medicamentos y en tres meses pudo ser dado de alta. En 1982 Osherof denunció a la Chesnut Lodge por procedimiento ilegal, basándose en que se le debería haber administrado una medicación de demostrada eficacia en lugar de dejarlo vegetar durante siete meses. Un jurado de arbitraje le compensó con 350.000 dólares. La resolución del caso dio la impresión de que tratar enfermedades psiquiátricas sólo con psicoanálisis era ilegal. Aunque ningún tribunal había fallado de forma definitiva que los tratamientos biológicos eran imprescindibles, a partir de entonces cualquier médico que tratara a pacientes sin psicofármacos corría el riesgo de incurrir en falta grave. En la Chesnut Lodge se introdujeron los tratamientos farmacológicos, lo que no ha podido evitar su reciente cierre final, pese al enorme prestigio acumulado.

El psicoanálisis se fue desmedicalizando a sí mismo, evolucionando más allá de la medicina psiquiátrica, hacía un espacio etéreo de artes y letras, donde parecía no tener problemas. Y sin embargo, el volumen de las enfermedades psíquicas no cesaba de aumentar. Estudios estadísticos dijeron que en 1990 el 10,3% de todos los americanos había tenido un episodio depresivo en los 12 últimos meses; otro 20% había sufrido algún trastorno fóbico, y otro 5%, ansiedad generalizada. Dichas dolencias, por tanto, parecían ser muy comunes, y para quienes las sufrían fue una buena noticia la aparición en el mercado de una panoplia de psicofármacos eficaces para los casos leves y que apenas tenía efectos secundarios aunque no tenían éxito en las enfermedades psíquicas más severas, para las cuales ya existían los antidepresivos tricíclicos y los neurolépticos. Pero, en cierto modo, era una mala noticia para la psiquiatría, porque los pacientes comenzaron a ver a los médicos más como meros transmisores de los nuevos productos que como consejeros capaces de utilizar la propia relación con fines terapéuticos. Con la introducción de esta "psicofarmacología cosmética", la psiquiatría había cerrado un círculo.

La historia de la "psicofarmacología cosmética", el uso de drogas con pocos efectos secundarios para eliminar la ansiedad cotidiana y la depresión leve, comenzó con la llegada del Meprobamato, la llamada "píldora de la felicidad", que salió al mercado en 1955 y cuya demanda fue muy superior a cualquier fármaco jamás vendido en Estados Unidos. Luego vino la primera benzodiacepina, el Librium, al que posteriormente suplió con mayor ventaja otra benzodiacepina, el Valium, comercializado en 1964. En 1970, una mujer de cada 5 y un hombre de cada 13 tomaba habitualmente benzodiacepinas, que los psiquiatras recetaban con mayor o menor entusiasmo en los casos leves y como alternativa a la psicoterapia. Pero hubo problemas, porque las benzodiacepinas resultaron ligeramente adictivas, en el sentido de que los pacientes empeoraban cuando dejaban de tomarlas, y su uso fue oficialmente restringido. Las ventas descendieron, pero los laboratorios farmacéuticos se percataron de que en los tranquilizantes menores estaban los mercados del futuro.

Cuando las empresas altamente competitivas lanzaron al mercado productos psicotrópicos, comenzaron a deformar el sentido propio del diagnóstico psiquiátrico. Tratando de hacerse hueco en el mercado, las empresas farmacéuticas aumentaron y ampliaron las categorías de las enfermedades. La disponibilidad de un tratamiento medicamentoso conducía a un aumento de la aceptación del trastorno que podía beneficiarse de dicho tratamiento. Se puede poner el ejemplo del llamado "trastorno del pánico", descrito en 1964 por Donald Klein, desgajándolo como entidad clínica diferente del "trastorno de ansiedad". Klein logró que un laboratorio farmacéutico le financiase un estudio para demostrar que los ataques de pánico podían prevenirse con medicación, y como también formaba parte del equipo que estaba redactando el DSM-III, consiguió que el "trastorno del pánico" fuese incluido en el mismo como entidad clínica independiente en 1980. Al año siguiente la compañía Upjohn comercializó un nuevo tipo de benzodiacepina supuestamente no adictiva, el Alprozolan o Trankimazin, presentándolo como específico contra la entidad clínica recientemente creada. Pues bien, en los años 90 el Trankimazin se convirtió en uno de los fármacos más en boga, recetados por muchos psiquiatras con la esperanza de acabar con la epidemia de "pánico" que asolaba a la nación americana. Hoy se sabe que el Trankimazin es la benzodiacepina que más adición produce.

Después llegó la Fluoxetina (el Prozac), un antidepresivo "limpio" y que no engordaba. El lanzamiento fue tal que todo el mundo quería probarlo, y si se le preguntaba al presunto paciente si estaba deprimido contestaba que ¡por supuesto que sí!. El Prozac se lanzó en 1987, y tres años después ciertos investigadores demostraron que también podía ser útil en el "trastorno de pánico" y en el "trastorno obsesivocompulsivo", y que además podía transformar la personalidad en sentido positivo. Como resultado de todo ello, en 1993 casi la mitad de todas las consultas a psiquiatras americanos lo eran por trastorno de ánimo. Y no sólo eso: con ayuda de los medios de comunicación, el Prozac se extendió entre el público como una panacea capaz de arreglar los problemas de la vida, incluso sin estar enfermo. Aquí se centraba parte fundamental del mercado de la Fluoxetina: con la promesa de una personalidad sin problemas y con menos peso, el nuevo psicofármaco despegó más rápido que ningún otro en la historia. En 1994 era el segundo fármaco más vendido en todo el mundo, después del Zantac, un producto para la úlcera de estómago. El cienticismo de la psiquiatría biológica se dedicó a transformar todo un cúmulo de dificultades humanas en la escala de la depresión -considerada ahora como la enfermedad más frecuente-, haciéndolas todas curables con un fármaco milagroso. Esa transformación fue posible sólo porque la psiquiatría biológica se había enredado ella misma con mucha fuerza en la cultura corporativa de la industria del fármaco.

Hace muy pocos años que ha caducado la patente de la Fluoxetina, que se ha convertido en un "fármaco genérico" que se puede vender a mucho más bajo precio. El laboratorio que lo había patentado ha perdido todo interés en ese producto, poniendo todas sus energías en el lanzamiento de otro psicofármaco "limpio", la Zyprexa, un antipsicótico de la última generación. El nuevo producto, específico contra la esquizofrenia, ha batido el récord de ventas. Concretamente en España, la Zyprexa se ha convertido en el medicamento de mayor facturación. No podrá extrañar que en los próximos años se multiplique el número de esquizofrénicos y de psicóticos en general. Y por si fuera poco, los medios de comunicación no paran de lanzar nuevas enfermedades, nuevos síndromes. El último, el "síndrome postvacacional" ¿Se estará preparando un nuevo fármaco para combatirlo?.

Madrid, Noviembre 2001.
BIBLIOGRAFIA   
              
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